jueves, 11 de diciembre de 2014

“SOY, PORQUE SOMOS” (Toribio, veinte años después, parte II)

El poder de los bastones de la Guardia

  Cuando  le pregunto a un miembro – amenazado-  de la Guardia Indígena Nasa, por qué no se dedica a otra  labor, es contundente:
-Porque  si  me  voy de la Guardia, me matan
 Su respuesta, en una sociedad individualista, puede  parecer  egoísta. En  una comunidad  sólida  - a pesar de  sus quebrantos-  como  la  Nasa, cuando observo la dignidad del Guardia que  así me habla ,  el sentido es muy  distinto:  encuentra en  la valoración  colectiva  e pertenencia el fortalecimiento  y el apoyo a su propia valentía. 

“Soy porque somos”- decía el asesinado padre Álvaro Ulcué Chocué,  como ahora también lo sienten  los liderazgos de  la  comunidad.  

 La libertad cuesta  (mural de Jafeth)
 Por eso,  el bastón  de cedro y sus cintas de colores tienen  una  simbología tan fuerte, que ha sido  capaz de imponerse no solo a las FARC sino, también, a los paramilitares y a los militares. No se ha impuesto, en cambio,  a  los cultivos de marihuana,  por una razón sencilla: porque  se han ido  infiltrando insidiosamente en la comunidad, como los milicianos de las Farc (“dos o tres por cada  vereda”, -me dicen), o como  las consecuencias del asistencialismo  estatal,  que empiezan a preocuparlos. 

 Sobre la  marihuana, que los jóvenes han empezado a consumir y que se ha vuelto un cultivo  a cielo abierto sin connotaciones morales, no se debate aquí si es o no medicinal: es una evidencia. Me pone de presente  que  el problema no es ya de conexidad política, como lo  quiso  plantear la chispita mariposa  lanzada por Santos en  su entrevista de  RCN. En muchos sitios urbanos pero,  sobre todo rurales,  es una conexidad  social. 

 A diferencia de la coca  y para Estados  Unidos, la marihuana está en transición, puesto que ha sido legalizado su  cultivo en varios estados norteamericanos. Pero aquí, en este  Toribío que reencuentro  después de veinte años,  las mafias de afuera (que empezaban a gestarse, en ese entonces,  coligadas con el paramilitarismo) convertidas hoy  en bandas criminales, son ahora las que ponen el precio, las que  pagan a los jornaleros y a los  cultivadores que han caído en la tentación. 

Mujeres y paz
 En veinte  años, estos  y otros quebrantos se han multiplicado tanto como las evidentes fortalezas- mejoramiento del nivel educativo, apoyo estatal en salud con una EPS indígena, ejercicio a lo largo de 19 años de  alcaldías indígenas  sin corrupción, después  del  clientelismo y  la corrupción de las alcaldías de los partidos políticos en el pasado. 

Los Consolatos han sido fundamentales
 Pero, sin duda, hay  grietas  que se van abriendo  entre los más ricos y los más pobres, aunque sin la  desigualdad general en  Colombia, y con una diferencia:  en vez  de  pelear , terminan aglutinándose cuando la comunidad está  en  riesgo. Así  sucedió  luego de que  asesinaran en noviembre a  dos  miembros  de la Guardia Indígena.

 Ayer como hoy,  sigo admirando la discreción del apoyo de los misioneros Consolatos,  aunque  han crecido también otras  religiones cristianas. También – y a eso vine-  observo que el  rastro del  Padre Ulcué  Chocué  se  ha  proyectado de variadas maneras. Algunos rechazan  su faceta de  sacerdote y prefieren resaltar su  liderazgo  Páez. Otros  también lo consideran  “políticamente”  muy tímido.  Pero para todos es un  referente indispensable como lo es  Quintín  lame,  y  como lo son  otros sacrificados – Cristóbal, Ezequiel-   por la causa indígena. También, incuestionables,  el fortalecimiento organizativo  de los cabildos del  Norte y del CRIC, la multiplicación en los resguardos  de  programas  concretos del proyecto Nasa, la  Asociación de Cabildos del  Norte del Cauca ACIN.

 “Ahora  es imposible retroceder a lo que había antes”- me resumirá luego  con evidente  alivio el padre Etzio, cuando le pregunto qué  ha  cambiado en estos treinta años.

¿CÓMO  ES UN PROYECTO DE VIDA COLECTIVO?

Gran cambio: mujeres  en la Guardia
 Cuando hablo con los unos y con los otros  surge una inquietud: ¿Cuál será el referente en  el  posconflicto que se  cocina en la  Habana?  Mientras  aquí en Toribío la política es secundaria, en Habana, todo parece en fin de cuentas  girar  alrededor del poder político tradicional: una constituyente, un referendo, qué miembros de las FARC podrán ser candidatos.  Y dentro de poco, todo  girará  alrededor  de  una justicia transicional, todavía mal definida,  de  perdones colectivos como el que se planeó para el  9 de diciembre,  cuya validez  queda por  demostrar.
El proyecto Nasa sigue  dinamizando

  De allí otra  diferencia que  me suscita  Toribío. Durante tres días  en Cecidic http://bit.ly/1z7OGmp   y en sus  resguardos  se reunieron los indígenas de  Toribio, Tacueyó y San Francisco  con una finalidad que el eufemismo de la paz no  contempla: revitalizar el proyecto colectivo  de vida.  No para  mañana, ni para pasado mañana, no con la inmediatez  de unos acuerdos todavía teóricos, sino desde  “el adentro” de lo colectivo,  en el marco de la conmemoración  de los  treinta  años del asesinato  de Álvaro – como lo llaman a veces-  y para abordar problemas  concretos. 

Casi todos son jóvenes
 Con esta  constatación se  inicia  el evento, citado para las 10 de la mañana  pero que apenas arranca al mediodía, con el  ritmo propio de la lentitud indígena, que es  también una de sus  fortalezas.  
-“Hay dificultades que necesitamos  volver a pensar con la comunidad, que es lo  que las familias están  demandando en las veredas: la parte  humana, el reencuentro  de la   armonía y equilibrio, de nuestros valores”- dice un orador.

  “Nosotros  no  podemos negar que vivimos un conflicto social. Aquí tenemos  un conflicto social  interno; estamos  involucrados en un conflicto armado, estamos  involucrados en narcotráfico,  pero  hay otro problema más grave,  que es la  consolidación de una economía de mercado. Hoy  prácticamente  aquí manda  el factor dinero. Hemos perdido un valor muy  importante que es el del trueque, el valor de uso: hoy a todo  se le  quiere poner  precio. Por eso tenemos que revitalizarnos, buscar esa gente Nasa que hoy  sigue practicando lo  propio de las comunidades indígenas. Darnos  un nuevo  aire,  colocar en operación mandatos aprobados. Que  los planes de desarrollo  de la  alcaldía sean sustraídos de la comunidad, que  lo que  tenemos sea proyectado a  30 y 40 años. Que no sea fortalecer los  mandatos del gobierno nacional sino fortalecer nuestros  planes de vida, nuestro  cuerpo político”- agrega otro.

"Aqui lo que vale es la gente, no los títulos"
 Aquí no valen títulos, ni que usted haya estudiado en la universidad  -me dice  Hernando Mesa  Medina  del cabildo de apoyo en el campo político. Es  la gente la que decide  lo que vale. Aquí la organización no es piramidal sino en espiral. Y los propios líderes  Gabriel Paví, Jaime Díaz,  Esneider Gómez, reaccionan contra el  adormecimiento  colectivo como lo hacía  en su momento  el padre Ulcué: “hagámoslo pero rápido”. “Eso nos toca una alarma a todos: nos quitan el apoyo de servicios  públicos, familias en acción, adulto mayor, en  educación,  en transporte, y caemos en una crisis  profunda”. 

Ahora motorizados
 Pero hay otro mensaje, apenas esbozado por el Padre Ulcué, que sobrevive al transcurso de los  años.  Lo logrado necesita nuevos dinamismos, en particular de los jóvenes.

“Antes, la antropología  Nasa solo reconocía a  niños  y adultos”-  observa  el Padre Etzio. Hoy los  Nasa  saben que su  destino  depende  de  cómo los  jóvenes  van a recuperar el sentido  del proyecto de  su vida  colectiva.  ¿Y qué  va a pasar con los jóvenes  de la guerrilla, que solo saben  disparar?- se preguntan. 

Revitalizar viene de adentro
 Los Nasa de  Toribío, Tacueyó y San francisco, saben  que si bien se ha reconocido –por decreto- los territorios ancestrales, se sobrepone  a ellos como una amenaza  sobre ese  mismo territorio  el  proyecto FARC de zonas  de reserva  campesina. 

Saben que deben moverse en un mundo globalizado,  y  saben  cuál  es  su  mayor  reto: que  la revitalización  del plan  de  vida no  se la hagan los demás.

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