domingo, 14 de agosto de 2022

Reseña: UN MARAVILLOSO MAMOTRETO



Foto MTH

 Muchas veces, no se mira sino lo que se  quiere ver. Pero,  además,  uno no ve  lo  que hay.  El arte  callejero  es un  buen ejemplo de lo que está a la vista pero que muchas veces  escapa  al  ojo, propio o ajeno,   que se presume avizor.

En Colombia, los pontífices del arte  contemporáneo (que   los  hay buenos y malvados, como en todo)  poco se han referido a lo que, a mi modo  de ver, es la expresión más punzante  de lo que estos apasionados de los muros creen y piensan de su creación.

Por casualidad de internet, descubrí un libro mamotreto,  que merece  puesto de honor entre  mis libros mamotretos. Este me  llegó  puntualmente en   domicilio,  es decir en papel, que aficiono todavía y sobre todo cuando se trata de arte. Su  título   es muy expresivo:  "Que no le falte   calle",  150 artistas colombianos- firmado por  Antonio Merino,  BOGOTA ART y Chinchorro (bajo la dirección  editorial  de  Antonio Merino Pons y Andrés  Quintero Palomino). 

Textos  en español  e inglés  revelan  todo el ingenio colombiano en  sus  infinitas facetas, pero, sobre todo  la manera de expresarse en grafiti.  

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Pocas veces he visto (es  el caso de decirlo) y , de paso leído, un libro tan sorprendente,  que lo llena a uno de orgullo  patriótico. Aclaro: ésta no es cuña publicitaria,  de esas que abundan  en internet y cortan  los textos  porque,   reitero, no  los  conocía. 

Me pondré entonces, lo prometo, a  exigirle más atención a mis presumidos ojos   para  que se fijen en lo que se ve por las calles y los muros colombianos. Ojalá,  promotores, contribuyan ustedes también a divulgar este mamotreto,  como bien se lo merece.


Foto MTH
 

lunes, 8 de agosto de 2022

ETICA PARA LOS HUMANOS DE COLOMBIA (II)

UNA BASE PARA LA PROPUESTA DE CONVIVENCIA   EN LA  PRESIDENCIA DE  GUSTAVO PETRO NO  DEBERÍA  EMPEZAR POR LO JURÍDICO SINO POR LO ÉTICO. 

NO DEBERÍA  APLICARSE SOLAMENTE AL GOBIERNO DE TURNO  SINO  TAMBIÉN  A LOS COMPORTAMIENTOS  COLECTIVOS DE LOS  CIUDADANOS  COLOMBIANOS Y  COLOMBIANAS:

Mi  ética para los humanos  parte de  una frase  de Baruch  Spinoza  que encontré en el azar de un libro: “No burlarse, no lamentarse, no detestar, pero comprender”.  Es una afirmación de comienzo, no un recetario.  Se  aplica  a las  realidades de cada país  y a los comportamientos de sus gentes, que no son uniformes ni universales a pesar de la  llamada globalización, sino realidades culturales propias  que tienden  a diluir y deshumanizar esas realidades.

Es ”mi” ética  solo en   cuanto el pronombre sirve para decirle a  Usted que   también puede ser la  suya pero solo si usted o ustedes  lo desean, sin odios  ni rencores. 

La ética  que propongo no es  sobre lo bueno y lo malo interpretado por cada quién  como si fueran verdades absolutas.  Es  un comportamiento impulsado por el propósito colectivo de avanzar  en vez de retroceder  a ese pasado nefasto  que queremos superar.

La ética que propongo no  es para los  malos que se creen buenos y pontifican  desde  sus obsesiones . Tampoco es sobre la caridad. Transita por la  capacidad de reflexionar,  por sensibilidad y la razón.

La ética  que propongo no es sobre lo correcto  y lo  incorrecto determinado  según nuestros  saberes individuales,  sino por los consensos  colectivos, que  no se obtienen con palabrería  sino en el  silencio creativo de la reflexión y del análisis.

La ética que  propongo  no se basa en la religión ni en el más allá, sino en el  aquí y el ahora.

La ética  que propongo no se nutre del mercado,  sino  de los comportamientos.  No niega a los estudiantes  el conocimiento de las  realidades  del informe de la Comisión de la verdad,  sino que proporcionan los instrumentos pedagógicos para que no  se repitan.

La ética que  propongo  no se  basa en utopías del fervor a Dios. Se nutre del sentimiento razonado de prolongar nuestra colombianidad con criterios que   se  sobrepongan a nuestras diferencias. 

La ética que  propongo no es  de extremos sino de análisis.

La ética que  propongo tiene más plenitud que santidad, más realismo  que utopías.

La  ética que  propongo no es repitiendo  "Dios  mediante " ni  " gracias  a  Dios",  poniendo a Dios a responder y actuar como benefactor o impulsador    porque  cada  quien es responsable de  sus  odios, de sus mentiras,  de sus incomprensiones y de sus   peleaderas.

La ética  que propongo no es de paraísos futuros o emocionales sino de construcciones terrenales  basadas en la razón colectiva.