miércoles, 30 de junio de 2021

100 AÑOS Y LA MEJOR ENTREVISTA QUE HE VISTO EN TODA MI VIDA, EN Tv5 MONDE


 

Tomado de  La Grande Librairie TV5Monde  Edgar Morin poco antes de cumpli  100 años

Hace pocos  días  me sucedió una  aventura extraordinaria.  Escuché y vi la que puedo catalogar como la  mejor entrevista  que  he escuchado y visto  por  televisión,  en  todos  mis  75  años de vida.  Pero  fue también lo que André Gide llamaba los alimentos espirituales, muchas veces  escasos en  una era de hipertecnología pandémica.

 Sucedió  en uno de los programas más   sobresalientes de la televisión mundial: La grande Librairie,  de TV5Monde, canal público francés. Un  culto a la lectura, a los autores,  y  a  las pequeñas librerías que, en un mundo consumista pero lector,  sobreviven  por puro amor  al  arte. 




Un  magnífico entrevistador que  sabe de lo que pregunta  ( tomado de La Grande Librairie)  se puede consultar  el replay en la  Web de TV5Monde

Su artífice en este caso  es el entrevistador y productor François Busnel,   que  tiene  desde la infancia una pasión:   la lectura. Se refleja en la manera de preguntar y produce mi nostalgia y la de muchos colombianos: que en  nuestra    televisión y que  ni siquiera en la radio o  en los medios escritos  haya una persona con  similares características. 

***

Volviendo al programa,  el esquema es  riguroso: todo los autores invitados a La Grande Librairie  ( generalmente  tres o cuatro por programa)   se comprometen  a leer también los  libros de los otros invitados.  Se produce entonces una  agradable tertulia entre pares que  Busnel   conduce  de  manera impecable  con  todo  el  saber que   emana de sus lecturas.  Por supuesto, ha leído también los libros  de cada emisión.

En un país de lectores  como Francia, eso   es normal, como  normal es  la cantidad de  librerías  pequeñas en todas las ciudades  y pueblos con los nombres  más maravillosos  e inesperados que uno  se pueda  imaginar.

Pero, y ¿el  entrevistado? en esta ocasión se trataba  nada menos  que de Edgar Morin,  uno de los  escritores contemporáneos más prolíficos e importantes. Estimulante y  alegre, cumple 100 años  el 8 de julio. Más profundo en su sencillez que muchos filósofos, sociólogos, historiadores, literatos  reunidos.  El hilo  conductor de su existencia: el pensamiento complejo.

 Morin  ha  escrito   sesenta  libros  y    nada  menos  que el texto que debería leer todo docente de cualquier grado  y cualquier padre o madre de familia interesado en  que su  hijo o hija progrese: Los  Siete Saberes para la Educación del Futuro.

https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000117740_spa

Como lo  relata  en el programa, Morin debió  construir su  identidad gracias  a una    casualidad,  aunque no cree en el  azar :  en la resistencia  francesa a los  Nazis, Edgar  Naum    quiso  llamarse como el personaje de  Malraux  ( Magnin) pero  uno de sus  compañeros   entendió mal  el nombre. Así se quedó  Morin  para la eternidad.  Algunas  palabras y pensamientos  que lo caracterizan :

Contradicciones:   considera que toda vida  humana  es una aventura , no es plana y  que el pensamiento debe  afrontar la   contradicción, que termina  por unir en  vez de adormecer.   Unir al hombre biológico y cultural,  aspirar  a la unidad de los contrarios, que  es la que  garantiza  la    sal  de la vida; lograr que se  nutran mutuamente razón y  pasión.   Hoy  encuentra contradicción entre un poder  económico inmenso de la humanidad concentradora  y un pequeño virus,  Covid 19,  que pone  en jaque  al mundo.

Identidad:   la concibe plural en una época que quiere unificarla.  Sin embargo   tenemos   identidad múltiple desde nuestro nacimiento:   dos familias- paterna y materna- ; identidad regional y nacional; la partidista y  la social. La tiene todo  ser humano en  lo  que llama la madre tierra  y,  sin embargo, es única en cada  ser  humano. ¿ Por  qué - pregunta- se insiste en la unidad identitaria, cuando lo que debe haber es unidad en el humanismo? 

Toma de conciencia :   el retorno a las fuentes de vitalidad  humana es para Morin lo único que en esta  etapa del  mundo  permite  “saber  vivir”,  que es más que sobrevivir. Eso implica  cambiar de vida,  aceptar  que  la vida es una  aventura,   y   que  como el Machado que cita , “ caminante    no hay  camino,  se hace  camino   al andar “ 

 Ese  marxista  que superó al  marxismo y retorna  a Montaigne,   ese maestro  de la metamorfosis,   que   quiere también llevar una vida de poesía  y  recomienda no perder la capacidad de asombrarse.  Cree en la regeneración del humanismo. Cree que toda mirada  es reconstrucción, que  toda disonancia  le hace, a sus 100 años,  encontrar la fuerza  de buscar otra  cosa.  Se define  como todo lo que ha encontrado, y mantiene intacta su capacidad de ·”revuelta interior” .

 Como   Cervantes, en la  frase  citada   por Busnel,   piensa   que “ vivo del deseo que tengo de vivir”   y   concluye , como Rousseau,  que  la  sabiduría debe mezclarse con la locura y  que hay que controlar   su pasión   por la razón y alimentar  su sabiduría de pasión.  Eso-dice- me  hace recuperar la   fortaleza .

  Propone realizarse  en  comunidad porque “el individualismo hipertrófico degrada las solidaridades “. Y en una época de incertidumbre  como la actual  reconoce  con  pasión  “ lo  inesperado  alimentó mi vida”.

 ¿No sería  útil que los  egos políticos  y los destructores  de servicios  públicos, pero también   aquel periodismo instalado en la mediocridad de las  mismas preguntas  a los mismos entrevistados con las mismas   temáticas aprendieran  de Morin y Busnel?




jueves, 24 de junio de 2021

LAS TRISTES EMOCIONES DE COLOMBIA (2)




foto MTH



RESEÑA
EL PAÍS DE  LAS EMOCIONES TRISTES
Una explicación de los  pesares de Colombia desde las  emociones , las furias y  los odios.  
Mauricio García Villegas
Ariel, 2020

Hay libros   y personas que son  "cajas de   citas” sin más  propósito que el de citar. Es decir, demostrar que son  leídas ( las personas) y   que quien cita  ( a los libros) es un “intelectual” – palabra que cada vez me cae más   gorda,   para decirlo  en  lenguaje de    comida  chatarra.

 Aclaro de una vez   que Mauricio  García  Villegas no es creído, ni posa de  intelectual. Por eso su libro   “El país de las emociones tristes”  es un ejercicio peculiar y agradable.

 Además de   ser uno  de  los pocos que  conocen  al filósofo  Spinoza - ese  Baruch que  no está “in”  (  la otra- que lo ha leído- es Isabel Barragán* ),  García Villegas se propone destacar , sin   injuriar,  ese aspecto   de  odio, venganza , resentimiento, envidia y miedo   que también caracteriza a nuestro  país. 

 Y no solo el país Colombia   sino lo   que yo llamaría   descaradamente   latinoamericano ,  por dos razones:  la monarquía  española que nos tocó, y la Iglesia   Católica  que   nos encimaron. 

Con eso no   quiero ni mucho menos injuriar a   la iglesia sino  recordar   (ver cuadro) que, a   diferencia de   sus mayores   y si en algo  confiamos en  las encuestas  es cuando  son representativas , los  jóvenes  de hoy creen en Dios  ( 94%) pero   solo un  40%   cree en la  Iglesia   Católica  un  34 % en  otras iglesias. Por representativas, me refiero a que no   miden  intenciones  sino creencias.




Tomado de :
https://www.urosario.edu.co/Imagenes/2020/Informe-Que-piensan-sienten-y-quieren-los-jovenes.pdf


****

Volvamos al   libro  de las  emociones tristes. Sus citas son una  delicia porque las frases escogidas  que García Villegas va soltando y convierte en un arrebato al  final,  tienen el encanto de la  experiencia personal del  autor ( del libro) que las ha  saboreado  ( las frases),  lo que demuestra que  siente  la  pasión ( de  leer, y no  de amontonar  para mostrar).

El mismo  García  Villegas lo confiesa :  “ no pienso ser un académico  puro y  duro”    

 Así como Jesús  Martin Barbero hablaba de un bienaventurado “escalofrío  epistemológico”, así   García  Villegas muestra una sensibilidad afectuosa y  cree  en conjugar el verbo  negociar cuando de emociones se trata.

A   García  Villegas   le interesan los  “ arreglos emocionales” porque a  diferencia del “imperio del   rencor”  que a   veces nos    latiga  a los colombianos   como latigó a José María Obando y a Tomas Cipriano de  Mosquera  en el  siglo XIX  o como perturbó , según cuenta el  autor,   a  los excelsos magistrados  Carlos Gaviria y  Eduardo Cifuentes   por cuestiones de jurisprudencia,   O  como cuando  el Che ( si, el mismo del afiche)  cuando  alegaba que   sin odio   no  se puede  luchar.

Dicho de otro   modo: no se puede entender  nuestra  historia  sin lo que García  Villegas llama  los  desarreglos  emocionales que  en  fin de cuenta,  como lo  explica ampliamente el autor, son los que  han apartado la política de  la gente.   

Durante años en este  blog he llamado   diarreas mentales a las inteligencias desperdiciadas en peleadera.  Y por eso  lo llamé  ( este blog) Opinar es Debatir sin pelear”.   Es el punto donde  sin duda  nos encontramos    y, creo,  por haber leído algunos escritores como Montaigne y Morin.   Pero  también, el punto    donde  deberían  encontrarse los   colombianos. Sin duda,   un esfuerzo, sobre  todo para temperamentos  tan explosivos como el mío y tan tiernos como parece ser  el suyo y  el de la mayoría de los colombianos.

Pero hace falta cambiar de modo de ser colectivo. También se requiere  olvidar presupuestos poco   válidos  y polarizadores como   “el que  dijo  Uribe”,  o  latigar* a  Petro   por todo lo habido  y por haber  ( sin siquiera averiguar qué piensa) . O este otro  estereotipo según  el cual   las  redes sociales  son  nefastas.  Discrepo, pues  encuentro en ellas  la  libertad que no   había  en  los medios tradicionales-

No  olvidar  entonces que el medio   no es el mensaje,  sino el mensaje  es el peleador.  El  poder  tampoco es   intentar estar de acuerdo con todo el mundo, como   lo quieren  ciertos presidentes  ( para no citar a Duque)

Muy distinto es   acostumbrarse a  cuestionar y analizar.  Si algo tiene que cambiar,  ¡basta ya de  peleaderas mezquinas entre ex presidentes, de los  rabiosos  ex presidentes   estilo  Gaviria,  o silenciosos estilo Samper! ¡Basta ya!  de   egos soberbios  estilo Santos  ( o Petro? ) .

Pero nuestra patética democracia  exige   también    reemplazar las  furias   por las ideas.

Para García    Villegas  y no pocos de nosotros, los extremos ( sobre todo los políticos)  asfixian.  "Cada  posición  extrema alimenta su  contraria "-  sostiene

Como  bien   dice al  final  de este libro recomendado  para aprender a vivir  armonía colectiva  sin omitir contradicciones ,    donde se reencuentran  la  dulzura  de   la  recién  fallecida madre  del autor,   Baruch   Spinoza, buscador de  felicidad :   

“lo que  necesitamos  es odiar menos y comprender  más,  domesticar las  furias  y aguzar el entendimiento, empeñarnos más en  reducir el mal y menos en destruir a la gente  mala “

Será posible cuando mucha gente cree que los otros son los malos ?   Los medios de comunicación deberían empezar por   dejar de  obsesionarse con  los polos  Uribe y  Petro   como  si  fueran los únicos   que   determinan   nuestra  política y nuestro modo de pensar..

Y, de pronto, el periodismo, entre otros,  debería leer un poco más,  eso sí, antojándose  con base en las citas  y los  buenos   consejos que nos  regala el autor.

______
*Espectador, sábado 19  de junio  “ García Villegas,  ínclito* ensayista”, artículo de Rabo de Ají Esteban Carlos Mejía, a mi modo de ver uno de los mejores articulistas de  El Espectador. Nota: no utilizo la palabra  columnista que  viene de "columna" .  ¡A pocas columnas que hay!
 *Verbo  latigar, que acabo de inventar



jueves, 17 de junio de 2021

EL ORDEN DE LA LIBERTAD FRENTE A LA LIBERTAD DESORDENADA (1)


                                                                                                                          Foto MTH

RESEÑA:

EL ORDEN DE LA LIBERTAD

MAURICIO  GARCÍA VILLEGAS

FONDO DE CULTURA  ECONÓMICA, 2017

En estos  días,  como me sucede con frecuencia  frente a lo  dèjà vu  -es decir- a la repetición de la repetidera de nuestra macabra  historia de Colombia, sentí la necesidad de releer el libro de  Mauricio  García  Villegas,  “El Orden   de la  Libertad”.

No me refiero  al  libro  que acaba de salir (diciembre 2020)  y  ya está en su  tercera edición:  “ El país de las emociones tristes”,  ( Ariel, Planeta 2020)  al que también haré  referencia la próxima semana.  Porque es  la continuidad de pensamiento  estructurado  de un  autor  con el  que comulgo -en el  sentido  visceral de la palabra- por dos razones:  su  formación  colombo- europea, y  la  investigación sobre los comportamientos sociales como manera  de entender a nuestro país.

Este   análisis  minucioso de  los  comportamientos  que hace Mauricio García Villegas   conjuga  el más auténtico  pragmatismo paisa de  una formación en la Pontificia Universidad Bolivariana con la  estructura doctoral de la  Universidad Católica de  Lovaina,  en  Bélgica. Y  todo  envuelto  en   un permanente  interés por escudriñar lo sociológico que se esconde  detrás de  la eficacia simbólica  del  derecho, de la  realidad  social, de la religión, pero  también, de la ética como estado de ánimo. 

En el caso de  la infancia  de  García Villegas,   “el comportamiento grupal  estaba  regulado por las virtudes  teologales ( fe ante todo, esperanza y caridad)" lo  que hace todavía más contrastada su trayectoria desde una familia “en la que de doce hijos, cinco   fueron  sacerdotes y dos monjas “ 

 García Villegas   explica  lo que  a mi modo de ver  es una  de las características esenciales  de nuestra  “colombianidad”,  como  tal vez lo sea en casi  todos los  países latinoamericanos.

 En todo caso,  esa necesidad de ir más allá  de lo formal le permite  a García  Villegas analizar la ilegalidad como costumbre. Los dos mundos de la ley  y el  pecado que contribuyen a  construir esa mentalidad de incumplimiento de las reglas, y  su   ejemplarizada  concreción  en los  “ personajes”  que hemos incorporado  en nuestra vivencia colombiana:  el  “vivo”,  el arrogante,  el desamparado y  el rebelde. 

 Cuatro mapas  de  comportamientos  que  reencuentro ahora  magnificados, si esa  palabra    quiere decir algo en  estos episodios de   desgobierno, pandemia,  hambre y  desenfrenos de los  llamados  eufemísticamente “jóvenes”, para no tener que  dividirlos entre vándalos y   manifestantes.

En   palabras de García Villegas ,  es “un modelo de sociedad   en el que la familia, la clase social, la religión  y el honor conservan todavía una importancia desmesurada en relación con el Estado, la igualdad   ( o  desigualdad? digo) ciudadana y los bienes públicos”.  Unos bienes públicos que ahora,  como el Transmilenio,  se destruyen por ira y sin el respeto  casi   sagrado que no existe por lo público.

El autor  distingue entre el exceso de orden jurídico y  el   defecto de orden moral que se profundizan  en el  rasgo general de incumplimiento.    En el caso del Estado  ( y a mi modo   de ver el gobierno Duque es una buena muestra),   ese incumplimiento se concreta en la   selva de excepciones a las normativas que se pretenden “generales”.  Una manera, creo, de complacer a  todo el mundo para no  afrontar a ese  todo el mundo.

Pero de otro lado,  en este complejo comportamiento colectivo, influye de manera   sustancial el poder inmenso que ejerció la Iglesia  católica en la interpretación   de lo moral colombiano. Entre otras, recalca el autor, por  la  asimilación  del  pecado al delito:   este  termina por implorar   misericordia y  perdón  mientras,   para  citar un ejemplo comparativo, el protestante es inclemente  ante   la infracción.

En todo caso el gran mérito de “ El orden de  la Libertad” es recalcar que no hay libertad sin orden. Por  punta y punta se explica la transgresión como costumbre y produce lo que estamos viviendo:  reformas tributarias y de salud  que  se  desploman  antes de haber existido, o no se ponen  en marcha cuando se aprueban y ni se obedecen ni se cumplen, en una selva de disposiciones legales. 

Y  allí aparece  a mi modo de ver,  el  ausente factor de obediencia que  explica nuestra fragilidad colectiva  ante la pregunta que acertadamente plantea   y  que analiza  García Villegas:  ¿por qué obedecemos?  ¿por la fuerza? ¿por la justicia? ¿por la voluntad general?   ¿Cuales  son nuestras  motivaciones  para obedecer o no obedecer? ¿ las creencias o valores, lo que nos conviene, o el  deber? 

En todo caso, nuevamente,  no podemos  ahora  olvidar  lo que recalca el autor :  resistencia viene de desobediencia.  Pero  tampoco  podemos   olvidar   sus observaciones  sobre las debilidades de la izquierda  frente al autoritarismo (que  llamo  uribista),  debilidades que tienen que ver con la disciplina  y la formación.

Dicho de otro modo: Las  debilidades  provenientes  de amar  más  la libertad que el orden. La  diferencia  entre lo que los europeos llaman disciplina  y lo  que los gringos  prefieren, es decir    el individualismo  y la emancipación, pero respetando  las reglas.

 Vale la pena reflexionar  sobre  lo que dice el autor : “Toda propuesta política seria y realizable debe enfrentar la tensión que existe  entre emancipación y regulación, entre legitimidad y eficacia, entre participación y autoridad”  

Sigue  el próximo jueves    Parte II    ¿por qué “El país de las emociones tristes”?



 Reseña de "EL PAIS DE LAS EMOCIONES TRISTES",  ARIEL 2020


miércoles, 2 de junio de 2021

¿QUÉ DIABLOS ES LA "COLOMBIANIDAD?

Dibujo y Foto MTH

En  esta época  de agresividades,  prejuicios,  estereotipos, miedos y otros  bichos- para no  decir   insultos-  el análisis  y el debate   sobre nuestra  colombianidad pueden resultar más constructivos  que dar  rienda suelta a una  discursividad  que desemboca en  un gaseoso " gran diálogo nacional".   Empecemos por precisar  el  concepto. Y no quedarnos en  "like o  dislike"

Nota  : para el informe de la Universidad del Rosario  buscar
https://www.urosario.edu.co/Imagenes/2020/Informe-Que-piensan-sienten-y-quieren-los-jovenes.pdf