jueves, 24 de septiembre de 2026

RESEÑAS MTH : "AQUELLA GUERRA ETERNA" de Luis Guillermo Vélez Cabrera



RESEÑAS MTH

AQUELLA GUERRA ETERNA

Una historia completa de la guerra de los  mil días

LUIS GUILLERMO VÉLEZ  CABRERA

REY NARANJO EDITORES

626 páginas

(Las  cifras entre paréntesis  designan las  páginas)

La guerra de los mil días  ha  sido una incógnita para la mayoría de los colombianos.  Y , sin duda,   este  es el libro más detallado y  concreto que  la describe.  El autor es tajante :  incluye en ella   con  implacable detalle,  todas sus vergüenzas e improvisaciones,  la asombrosa facilidad con que   los líderes se  autoproclamaban generales,  y cómo  otros,  en particular  Miguel Antonio Caro,   sin el mayor  rubor  ( la calificación  es mía)    entendió la Regeneración como  la torpe insistencia  de    “ mantener  la mitad de los  potenciales electores   del país en la absoluta  marginación “ (18).  Sin mencionar, por supuesto,  el “despelote” – perdonen la expresión- que   en fin de cuentas produjeron.

La guerra , sin embargo,  tuvo “alcande popular y carácter internacional”  (9 )y,  sin duda,  fue el germen de  la posterior violencia  , por la sevicia que acompañó la guerra,   la cantidad    de gente que se involucró en ella  y   la huella que  dejó  de  la poca capacidad  conciliadora en nuestro desarrollo como pueblo. Una guerra que, como lo recalca el autor  “ cambió a Colombia para siempre” (61) y yo agregaría para mal,   pues nos acostumbró a la    barbarie, a  pesar de la  influencia tan grande de la Iglesia Católica que,  en el caso   latinoamericano, me parece , tiene mucho  que  ver.  

El minucioso Luis Guillermo  Velez  Cabrera se  explaya,    con admirable  detalle y paciencia,  en las operaciones militares, -   lo que, a veces,   hace perder el  hilo  del contexto para los  y las ignorantes como yo-  , todos los   movimientos de los  dos bandos  y  la excelente descripción  de  batallas como, por supuesto, la del río  Peralonso y los episodios de   Palonegro. 

¿ Se equivocaron nuestros dirigentes ?  Además de las intrigas palaciegas,  quizás  otro de los  errores  de nuestra historia fue mantener  a un anciano venerable pero inepto ( a mi modo de ver) como Presidente  .  Me refiero a Manuel Antonio Sanclemente.  Como   nada que  se iba , eso  le convino,       para  instalarse en la vice-presidencia, a Miguel  Antonio Caro,  que “ siguió imaginando artificios para que no hubiera revisionismos al proyecto  Regenerador” (35) y ademas le sirvió también para instalar  “a otro  venerable anciano” como  vice presidente,   José Manuel Marroquín,  (35)

“ Muchachos al machete”  , era el grito de guerra  de esa carnicería humana, el cual era precedido usualmente por “el  toque a degüello   de las cornetas” (504).  Impresiona  también cómo los efectivos se  contaban por miles ,  pasando viscisitudes  increíbles y muriendo  como  moscas, “ en un  deperdicio inútil de vidas y municiones”  como sucedió  también  en Palonegro(306)  los dos nombres que  más  se mencionan   en  los   imaginarios  populares  .

Otros aspectos  interesantes del libro son  la participación indirecta de los países vecinos,  desde  Venezuela,  Quito o Nicaragua ( capitulo 10)  y la facilidad con que  los enemigos de ayer  se  volteaban como  amigos o,  en todo caso,  aliados:   ejemplo Próspero Pinzón   ( 271)

El autor recalca (427)     cómo  “  disorver los ejércitos en guerrillas  implicaba una indeseable degradación de la confrontación”  ( 427) y  cómo se  volvió una mala   costumbre al convertirse en   “  en la principal y única manera  de continuar la lucha “ (429),  lo  mismo   que la  indesable  manera de  auguantar   las viscicitudes de la guerra  con   borracheras, práctica  que  , por supuesto respaldada  por   testimonios   del cuidadoso autor ,       permitía el   aguante  y el degüello  en semejante infierno ( ejemplo 505) . Impresionan también  la pena de muerte, las matazones  y los  juicios   sumarios que  abundaban  en el hervor de la lucha. 

Cuando   yo era pequeña y por  influencias   familiares  que no eran precisamente las del general de marras,  recuerdo que  jugabamos a  repetir  “ ¡Que viva el gran  partido Liberal y abajo los  godos! “   Menos mal que  esos  sonsonetes   ya no son de recibo, a pesar  de  las secuelas  que a veces   reaparecen  con otros  nombres e intolerancias  nuestra idiosincrasia colombiana.  Gracias , en  todo caso, y no sobra recomendarlo,      a este  libro,   con profunda  investigación  de  Luis Guillermo Vélez Cabrera.