jueves, 12 de marzo de 2015

Política, periodismo, derecho y ética: ¿confusiones semánticas?





En  el  escándalo   que sacude  a  la Corte Constitucional,  algunos    medios de comunicación y  periodistas han asumido la dudosa responsabilidad  de fomentar  las confusiones semánticas, en particular  en los contenidos  de  las palabras que utilizan.
 
Escuché a una periodista  seria  de RCN  poner en  el mismo costal  de  lo que calificó  “distinto de lo  jurídico”,  a lo político y lo ético.  La ética pública no puede reducirse  a  lo  político. En sentido similar, aunque opuesto, las  palabras del entonces  Ministro  Oscar Iván  Zuluaga  en una  citación al Congreso cuando se cuestionó  algún negocio de  los hijos  de Uribe  y  él  alegó:  “ Mi  ética es la ley” .  

 Desde otro aspecto, en su afán de rating, no pocos  medios  convierten en fuente  de “equilibrio” – un principio de la ética periodística-  la "verdad" de  los  narcotraficantes  y  la de los acusados. Ambas fuentes, por cierto,  muy solicitadas por  los  medios  y las  “mesas de trabajo”  que no investigan. 

La responsabilidad política es  también distinta de la  responsabilidad  ética. Aunque  ambas  sean distintas de la responsabilidad jurídica o de la periodística, todas tienen vasos comunicantes. Pero  no pueden reducirse  las unas a las otras, como lo logra la  obsesión de  juridicilización que  afecta a la sociedad colombiana como pocas.  

 Hablar de lo jurídico  a toda hora como punto de referencia  de lo  bueno o lo malo, lo aceptable o inaceptable  es banalizarlo.  Y  es un síntoma  que  proviene  de  características culturales  como:

 Leguleyismo:  creer que todo se soluciona con normas, heredado de la administración de las colonias españolas, que lleva a que no solo “se obedece  pero  no se cumple”, sino  que  se  “legaliza” cualquier  propuesta política  con  normas   que no se considera un deber ético  aplicar.  Ello reduce  la eficacia simbólica del derecho, para utilizar la expresión de  Mauricio  García Villegas.

Caudillismo: creer que la bondad  o la maldad radican en las cúpulas.  Las cúpulas, por lo general, se reducen a un solo personaje. Un ejemplo  significativo  es de  otra periodista  (y excusen la insistencia-  casual- en el  género)  que cubre presidencia por CM& y  se  limita a resumir  los dichos y hechos del señor Presidente. ¿Puede  reducirse la institución  presidencial a las eres y venires del Presidente?  ¿No sería interesante saber, como lo investigan y escriben los  periodistas norteamericanos,  cual es el poder de quienes  trabajan en Presidencia? ¿Qué hace, por ejemplo,  el enviado del Dios  Sarmiento Angulo,  el discreto  Nestor Humberto Martínez , en  el territorio del  Palacio  Presidencial?  Investigaciones de este tipo  serían mucho más interesantes;   pero el  temor reverencial periodístico, que  vulnera el  principio ético de independencia,  además de la  admiración por el  poder, cohíben  la capacidad  periodística de guardar  distancias y  fomenta, en este caso, la mediocridad.

El espectador , 11/03/2015
Confusionismo y discursividad: Un ejemplo claro de cómo se confunde  la perspectiva ética y la  jurídica es la  presunción de inocencia,  derecho  humano fundamental que alega  cualquier cuestionado para   impedir  el cuestionamiento  ético. Por eso mismo,  y con  evidente delicadeza  para  evitar que a su turno  se le abalancen  para cuestionarlo,  el Ministro de Justicia Yezid Reyes  recalcó que  si  bien  el  Dr. Pretelt  no tiene ninguna obligación  jurídica  de renunciar  por  la  susodicha ( presunción de inocencia )  en cambio,  le sugiere que renuncie. Buen  ejemplo de  la  “pequeña diferencia”,  lo es también el artículo de María Isabel Rueda  cuando describe,  en aplicación del  deber ético de veracidad,  la  poco ética actitud del ex magistrado Escobar ,  qua asistió, sin haber sido  invitado a la entrevista  que ella le hizo  al magistrado Pretelt.   No es simplemente  una “metida de pata” o “dar papaya” como  él califica livianamente sus  comportamientos.

Recomendado: Como estamos en la  onda ética, bien  valdría la pena una reflexión  sobre el tema

Paz difusa-confusa y medidas concretas

A  propósito de  contenidos de las palabras,  un hecho, un acuerdo y una intención  trascendentales  en el  proceso de negociación con las FARC, porque aterrizan  y concretan  la   confusa y difusa  paz.

 
 Hecho: la ida de los cuatro  generales a La Habana.

Acuerdo: el desminado conjunto.

Intención: reunir a los  diversos   en una  comisión. No tanto por ser Comisión  sino para que por lo menos se escuchen  los unos  a los otros,  sin esa mezquindad  y peleadera  que  tanto afectan  cualquier iniciativa de consensos.





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