jueves, 2 de junio de 2016

COLOMBIA Y SU PODER JUDICIAL: ¿ASFIXIADOS POR LA DISCURSIVIDAD?


Foto MTH

 


Entre las  peculiaridades de un país  asfixiado  por  lo leguleyo y la discursividad, está  especular sobre sentencias que todavía no se han redactado, y resultados que no se han obtenido.

La Corte  Constitucional se  ha sumado a la mala práctica , como también lo han hecho las cúpulas de  los poderes ejecutivo y legislativo.  


El poder  ejecutivo se la pasa prometiendo carreteras que no se han construido  o remedios a la enfermedad del sistema  de salud sin tocar el esquema  de utilidades de las EPS. 


En el  poder legislativo, se proponen proyectos de ley  al son de los intereses y sin sustento en la práctica. Y  los vociferantes,  tanto  en este gobierno como en anteriores,  se someten con fruición a  la mala práctica  de mediatizar  todo que los lleva a  opinar sobre  lo divino y lo humano. 

En cuanto a la mediatización, la fomenta  la leguleyización de  la  noticia, pero también, invitar a programas de opinión  más para que la gente pelee y  grite,   que en la sustancia de los asuntos públicos.

Consecuencia inevitable:  la   necesidad inmediata de pronunciarse sobre que lo  que nadie conoce ni ha leído. Sin reflexión previa sobre antecedentes y consecuencias  se pontifica  política  y mediáticamente   sobre aspectos jurídicos  tan trascendentales como, por ejemplo  el equilibrio de poderes.

Pero las consecuencias  sobre  el poder  judicial son mucho mas profundas de lo que se cree.  Sus cúpulas, que desconocen las lógicas mediáticas pero que  parecen   bajo el  embrujo de la imagen,  no han  caído en cuenta que  se están clavando  el cuchillo de la perdida de credibilidad.

¿ Que es la credibilidad  en el sector público?  No sobra  acudir al diccionario, que  nos recuerda que la  palabreja   viene de creíble . Y creíble  tiene dos acepciones,  distintas de la religiosa,  que a mi modo de ver se aplican en lo político y lo jurídico.

 “Pensar que algo ( idea, estilo de vida, etc.) existe o que es bueno, conveniente o correcto. … Pensar  que alguien es capaz de  realizar aquello que se propone o que lo que alguien se propone realizar,  es bueno, merece la pena.. .”


Con estos parámetros,   ¿se puede decir  que un Presidente  que  pide excusas por no  cumplir lo que promete  se vuelve  creíble? O promueve   la incredulidad?

ver trino a la izquierda...
 Con estos parámetros de  valoración  real, ¿se puede   pensar que es creíble  una corte constitucional que   lanza al viento   sus  decisiones  no escritas  sobre un tema tan  trascendental como   el equilibrio de poderes? ( ¿y, sea visto de paso, tenga tan poco cuidado en los  Trinos  que   sube a su página de inicio?)

Pero si de valoraciones se trata  
¿Es creíble  una Corte constitucional que acepta que  uno de  sus magistrados tenga cuestionamientos tan   poco éticos  como el magistrado Pretelt,  siga como si nada  hubiera pasado o esté por pasar?

No cabe duda entonces que las cualidades que permiten valorar   a las cúpulas del poder   judicial  están  sometidas a la valoración política y mediática, y quo lo  jurídico va  perdiendo  por sustracción de materia, no solo la credibilidad   sino la capacidad de  velar  por la aplicación “correcta”  del derecho.

 Tal valdría la  pena  aplicar  lo que el nuevo Ministro de  Justicia, con sentido  pragmático   sugirió:  dejar en salmuera todos los temas  que tengan que  ver con los poderes, y  dedicarse  a   mejorar   el trámite y la   administración de justicia   de las pequeñas  causas que  son las que     afectan a los ciudadanos. Pero además,    explican por qué los países  son  aceptados en la OECD o figuran entre los primeros de calidad de vida, pero Colombia… nada que lo logra.

Publicidad



¿Quiere leer  con calma  y reflexionar  sobre  lo que propone  el  primer libro digital de esta abuela cibernauta? Siga estos pasos:

1- entrar en la siguiente URL:
2- Oprimir en Continue to Checkout
3- Escoger la opción I'm a New Customer y oprimir el botón Continue to Checkout.
4- Colocar los datos de la tarjeta de crédito.
5- Colocar los datos de usuario.
6- y ¡listo!!
























jueves, 26 de mayo de 2016

¿CÓMO NEGOCIAR CON EL ELN?


Lo sucedido con Salud Hernández abrió  una pequeña ventana   sobre  el  Catatumbo y sus complejidades,  pero también  sobre  lo infantil que  resulta la palabra  paz ante estas  complejidades.

 El  mal llamado posconflicto solo tendrá una realidad tangible cuando  se  afronte  desde  la diversidad regional  y  territorial,   no solo en relación con  las FARC sino también, y sobretodo, con el ELN.  Un grupo  guerrillero  tan mal conocido como  sus  fortines  en  el  Catatumbo,  el Sur de Bolívar, Arauca o Chocó.

Pretender que la  paz se decide desde Bogotá  sería una ingenuidad  mayor que confunde  el principio con el fin de la reconciliación.  Porque  el cambio  real y no hipotético supone una mayor   intervención del poder local. Pero no el de los politiqueros  o  el de  todas sus manifestaciones  ilegales ( como el secuestro,  el narcotráfico y la corrupción ), sino el  poder de  colectividades organizadas  y una mayor   coordinación entre lo local  y lo global.

También  supone un  mejor conocimiento de  unos  y otros  sobre de  donde  vienen  y para donde van   las partes,  quienes  son o  no sus aliados, quienes están o no dispuestos  a salir de la ilegalidad.

Dos libros   dan luces sobre esos aspectos en relación con el ELN.


¿Por qué negociar con el ELN?


Veintidós    autores   participaron   en  este libro, producto  de un  foro en la Universidad Javeriana.  Disímiles aportes  que  recalcan, muchas veces, la distancia  entre  lo académico  - pletórico de ideas generales o lugares  comunes-  y la realidad que se vive en las regiones.  Una realidad que llega a puntos coincidentes  como la  necesidad de reconciliar  los territorios                (Brigadier  general RafaelAlfredo Colon),      que conoció  al ELN  “en vivo y en directo  desde su crecimiento, desarrollo y declive  en los Montes de María…región sumergida en una amalgama de conflictos”. Un ELN  nutrido de   tres fuentes  (Víctor de Currea –Lugo) : revolución cubana, humanismo camilista y  teología de la liberación, cuya” impronta genética… es lo   minero-energético, como lo  agrario lo es de las FARC”. 

Ello implica también “reaprender a pensar y actuar en una nueva época desprovista de los referentes y paradigmas revolucionarios  socialistas construidos a partir a partir de la experiencia de la revolución de octubre y sus vertientes posteriores, la revolución china , vietnamita, cubana, Albania y las  revoluciones  Africanas (detenidos del ELN en la cárcel de Bellavista, Medellín ).  A lo que yo añadiría abandonar esa mención constante y vaga de la palabra  pueblo[1],  como también  el sonsonete sobre  la necesidad de  diálogo,  que sugeriría reemplazar por más poder de las organizaciones de base no armadas, lo cual es un reto  para los que  bajan del monte.

 El cómo negociar  implica  entonces  abandonar posiciones  polarizantes de  todas las partes,   señalar linderos  de ilegalidad (como los inaceptables secuestros y  atentados a los oleoductos), reconocer  la  verdad de los datos  sobre minería (como que el pico de los combustibles fósiles estará en   el 2030, lo que implica  a mediano y largo plazo priorizar lo agrario sobre lo  minero).  Implica no  seguir creyendo que en los  municipios  mineros como los   del “ala de la  Drummond”  han  satisfecho sus necesidades básicas.  Pero, a la vez,  “ fortalecer lo que ha  funcionado bien” en vez del radicalismo  nihilista.

Dicho de otro modo: desmontar estereotipos  y simplificaciones en múltiples  lados.

RECOMENDADÍSIMO: 

LA REVOLUCIÓN DE LAS  SOTANAS


 Los que  habíamos  leído el libro  en 1995,  lo releemos    en su  nueva edicion de marzo 2016 como uno de los clásicos de la literatura – periodística,   ahora   reivindicada   metodológicamente por la Nobel  Svetlana  Aleixievich y  en lo  sustancial  católico  de la teología de la liberación, por el  Papa Francisco y  su “opción por los pobres”. 

El  documento  firmado por  60 sacerdotes   y el obispo Gerardo valencia,  en la casa de campo  Golconda de la Acción  Católica  en Viotá , el   143 de diciembre de 1968,  dejó una  huella profunda en  la iglesia  latinoamericana.

El recorrido  de mi buen amigo y  padre de mis dos queridas  amigas, como lo fue  su esposa  Gloria, no   necesita de mis aplausos  para   sobresalir.  Pero el que quiera  entender   al ELN más allá de sus  excesos  comprenderá que  la ceguera  inaudita de los arzobispos   Concha  Córdoba, Muñoz Duque y otros prelados,  así  como las mentiras de lo que Álvaro Gómez llamaba el régimen,  llevaron  a muchos  a encontrar la falsa salida del monte, a  salir del sacerdocio  expulsados por  esa misma ceguera, o simplemente,  a dejar de esperar  el cambio o hacerlo en la  medida de  su   espacio personal.   

Casi todos  los firmantes del Golconda  impulsaron  más de lo que se cree  la sana rebeldía,   crearon nuevos modelos  educativos ( como  el del  padre Ignacio Betancur o las monjas del Mary Mount, que se tropezaron con la misma  ceguera   de sus superiores y padres de familia). 

Quienes lean o relean  esa revolución de las sotanas comprenderán también  que cuando       Fabio Vásquez  no  bajó del monte,  el ELN perdió la oportunidad  con   Anapo, error que él mismo reconoció en el  libro de Olga Behar.

Tanto los actuales lideres del ELN como los  tozudos reaccionarios  aferrados a  una Colombia medioeval deberían recordar  las enseñanzas del Golconda  y esforzarse  para no perder  esta segunda oportunidad  sobre la tierra colombiana.






1-Ver en  Glosario  de diarreas mentales  de este blog las palabras Paz y pueblo.
2- ¿Por qué negociar con el ELN? Editor, Victor de Currea Lugo, editorial  Pontificia Universidad  Javeriana, Noviembre 2014. Significativo:  la publicación fue posible gracias a una  donación de la  encopetada  familia Vasquez-Carrizosa-Holguín Pardo
3-Javier Darío Restrepo, La revolución de las sotanas,  Golconda  25 años  después reedición marzo 2016, Libros del dos de bastos,  La Plaza, ISBN.978-958-8592-42-8