jueves, 18 de septiembre de 2014

¿CONCLUSIONES DEL DEBATE SOBRE PARAMILITARISMO?


Lágrimas de sangre y odio 






El  Congreso de Colombia ,  con seriedad, y desde todas sus vertientes,  participó, como era su función,  en  el debate sobre Paramilitarismo  con  la acertada  (por lo compleja)  dirección del Presidente de  la Comisión.






 
Algunas conclusiones :

Negativas
Ø   Todavía mucho odio circula por los pasillos del Congreso.
Ø  Todavía mucha intolerancia impregna los debates.
Ø  Todavía los  opositores  no guardan   respeto  por el dolor de los asesinatos  de los padres de sus adversarios.
¿Qué pensarán las nuevas generaciones?
Ø  Todavía  hay categorías  en   la violación del derecho a la  vida,  de primera  o de segunda, según la ideología de los asesinados. Desprecio de algunos fundamentalistas  por el asesinato de  Manuel Cepeda,  considerado no comparable   con los de las FARC.. 
Ø  Todavía  la palabra  “paz” esconde muchos temas que se buscan esconder.
Ø  Todavía  los radicalismos fundamentalistas  (no sólo del  Uribismo)  y el dogmatismo no acompañado de argumentación  infiltran los análisis.  
Ø   Todavía se confunde el debate político  con la judicialización  de  lo  argumentado. El argumento  supremo  “voy a  interponer una denuncia penal” ( 23 casos),  se presenta ( y los medios le hacen eco) como si con eso  se  demostrara   políticamente algo o se justificarían  los actos cometido

Positivas
Ø  Van creciendo, dentro y fuera  del Congreso- las voces que se rebelan contra la polarización.
Ø  Va creciendo y se expresa   el rechazo al comportamiento atarván:  es decir, la falta de respeto  por el contrario, la falta de educación cuando se abandona el recinto sin escuchar  al otro,   o se insulta  al Adversario (sanguijuela  de alcantarilla), actitudes todas  que demuestran   carencia de  lo que los ingleses llaman  el  fair play,  que debe regular todo debate  o discusión, no solo políticos sino académicos .
Ø  Poco a poco se va  fraguando  un enfoque ético que supera  lo judicial  y los procedimientos  de pacificación, no solo  en relación con las negociaciones de La Habana. Se fortalece así un consenso moral   que supera   el imaginario leguleyo según el cual  “la ética es lo mismo que la ley”. Supongo, ello frenará la proliferación de   propuestas de reforma (constitucional, legal,  judicial, educativa,  salud) como  “solución” dudosa  a los problemas reales no superados colectivamente.
Ø  Poco a poco  va creciendo  la necesidad ciudadana de entender que no hay una verdad y de encontrar en el pasado, no algo que hay que olvidar, sino que  una  causa que  determina  las realidades  de coyuntura. Solo algunos  despistados  dicen que  esas precisiones  sobre el pasado son “refritos”
Ø  Poco a poco  van haciéndose  notorias las paradojas del tiempo perdido en contradicciones individuales como  la de Everth Bustamante, ex guerrillero del M-19 ahora gran defensor de Álvaro Uribe

Ø    Poco a poco se va entendiendo  que la promoción del   paramilitarismo no es lo mismo  que promover  un proceso de  paz y que no se puede equiparar  el sometimiento de narcotraficantes a un proceso de “paz” político

Fernando Botero
     


      Ø  La “historia rosa”  para utilizar  la expresión  de        Claudia López en relación con cada uno de los actores del conflicto, no  puede  confundirse con la  historia completa.  



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