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martes, 28 de enero de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
ANTE EL DESASTRE DE LOS PARTIDOS, ¿QUÉ OPCIONES HAY PARA MARZO?
| ¿Nos interesan las temáticas de los partidos ? |
Quienes mandan
en los
partidos o movimientos (
porque, desde luego, en nada
inciden los afiliados de base), en vez de plantear
soluciones, se preocupan por quien “vende” más en las listas para
encabezarlas o integrarlas , y quien asegura
sus propios intereses .
Se escoge a dedo un “líder” de trasnochada trayectoria, un nombre que “suene” para encabezar , o , para integrarlas , la esposa de un líder gremial, o la miembro ( ¿O
miembra ?) [1], de un clan de reconocida trayectoria en el
descalabro y la pobreza de regiones costeñas asoladas por la miseria y el
desamparo, sin mencionar el paramilitarismo.
En otros sectores,
las peleíllas y celos tienen más
carácter personal que programático y forman un revuelto en el
que la única garantía es el prestigio de personas como Claudia López, a quien por supuesto, le deseo el mejor desempeño.
Curiosas reuniones entre
ex presidentes se llevan con gran
sigilo pero con la intención de que sean conocidas; convenciones partidistas se
cocinan antes de que las bases
regionales puedan traerle frescas energías a los movimientos o a lo que, llamándose “partido” (mejor
sería llamarlos “quebrados[2]”)
se limita a ser una reagrupación
aberrante de intereses particulares.
Y como si lo anterior
fuera poco, partidos de filiación
religiosa tratan de deshacer los
entuertos que causaron sus papisas o sus ahora silenciosos representantes y senadores.
El resultado de esas peleaderas que no nos atañen, es tratar de convertirnos en idiotas útiles de la corrupción y el clientelismo, y , como bien lo analiza el artículo de Luis Carvajal en El Espectador, http://bit.ly/1dW3V8A , relacionado con el alcalde Petro, alejar el debate público de los problemas fundamentales locales y nacionales.
En esas circunstancias, los ciudadanos debemos sacudirnos de esos
"yugos " y reconocer que ya no existen los partidos y que las
elecciones se deben entender de otra
manera, desde la ciudadanía.
El criterio desde la ciudadanía para escoger
y darle calidad a su voto no es
tampoco el de la “izquierda” y la
“derecha”, términos ya desuetos, que no
reflejan las dos mayores prioridades :
honradez y viabilidad delas
promesas.
Otra necesidad ciudadana:
Superar el fatalismo de pensar que no podemos afrontar esa transición causada por
la desaparición de los partidos
tal como originalmente los conocimos. Reemplazarla por lo que
Maffessoli llamaría “Comunidades
de Sentido”, con un listado de prioridades
colectivas.
En otras palabras, en una sociedad de
flujos y redes, se trata de
reemplazar el sistema partidista
tradicional por un sistema en el que lo
que concretar y hacer
lo que hay que hacer sea más importante que lo prometido.
Como desde el punto
de vista de los oferentes, no se dará ese cambio, los ciudadanos deben abandonar las
viejas creencias según las cuales son unos borregos
para los cuales es prioritaria la obediencia partidista.
Los grupos que se han formado, las ONG que se especializan en
buscar que votemos bien, tiene la
oportunidad y la responsabilidad social
de advertirnos quien ofrece garantías y quien no.
Desde luego, se dirá
con razón que el sistema actual y la legislación no se pueden reemplazar dela noche a la mañana. Pero hay salidas que permiten que
no se salga nuevamente con la suya el clientelismo tradicional:
NO
|
A las listas cerradas
|
SI
|
A las propuestas
cuantificadas en relación con
educación y salud
|
NO
|
A quienes nos hablan de
“cambio” en términos genéricos
sin especificarlos
|
SI
|
A los que reflexionan sobre el post
conficto
|
NO
|
A los que avalan el fracaso
administrativo de los caudillos discursivos sin sacar lecciones de los
errores
|
Los ciudadanos
colombianos somos los que debemos
escoger y no los “autoelegidos”
|
[1] Como María del Rosario Guerra , del clan del
mismo nombre que, me consta, y a diferencia
del ministro TIC actual, apenas
sabía prender un televisor cuando
la nombraron Mincomunicaciones
[2] Quebrado por falta de ideologías o programas sensatos, no propiamente
en el sentido económico. Por ejemplo, cuando se muestra como gran
obra bajar el costo de la gasolina ¿es acaso un planteamiento “liberal”, o una improvisación populista?
jueves, 16 de enero de 2014
¿LEGULEYIZACIÓN DEL DERECHO, POLITIZACIÓN DE LA ÉTICA, MEDIATIZACIÓN DE LOS PROCESOS? ¿SE ACABARON LOS JURISTAS?
| http://bit.ly/1j8SDBs |
Pocos países como Colombia ( a pesar de tanta felicidad que, según las encuestas, nos embarga) son tan aficionados a la discusión leguleya , como si en eso se nos fuera la vida.
Gracias a los medios,
no se escucha nada distinto
de insulsas deliberaciones estériles y diarréicas
seudo- jurisperitísticas, en
las que improvisados jurisconsultos,
como en el trabalenguas aquel, se
enfrascan en interminables discusiones
sobre plazos, términos, apelaciones, procedimientos, candidaturas, recursos,
maneras procedimentales de irse o de quedarse.
Eso sí, casi nadie – para no decir nadie- tiene la capacidad de reírse de sí mismo cuando posa de gran experto y cita sentencias, o confunde autos con fallos.
Los orígenes de esa
manera de concebir tanto lo público como
la importancia del derecho a opinar en una democracia son obviamente españoles
y basados en la certera frase “se obedece pero no se cumple"... o se cumple y se interpreta de
acuerdo con las motivaciones de cada bolsillo o ambición de poder.
Y no se crea que el
“cambio” de mentalidad tan esperado
vendrá de otros lares como las FARC o la mal llamada izquierda , que puso huevos como los Moreno, o de la
derecha , con los huevitos de Uribe.
Por ese leguleyismo que remplaza el debate ético, no pocos de mis colegas
abogados tienen, en un mar de pleitos, tanta
capacidad de enredar lo simple y fundamental.
Pero antes de que me linchen, es bueno también profundizar en el ¿Por
qué? de semejantes obsesiones leguleyo-jurídicas. Ahí van algunas explicaciones que, espero,
serán debatidas, controvertidas o
aumentadas.
- El derecho se leguleyiza en los aspectos formales y procedimentales, porque el porcentaje de juristas es hoy tal vez el más bajo de nuestra historia. Cuando uno escucha, por ejemplo a Néstor Humberto Martínez (abogado de grandes firmas como el grupo Sarmiento), posar de constitucionalista, surgen dudas “existenciales”. Los libros de los “juristas “contemporáneas son sobre todo recopilaciones de documentos o de artículos escritos a la carrera por los “jurisperitos in” salvo, por supuesto, excepciones que brillan por su escasés, como los de Dejusticia y los profundos estudiosos del derecho en sus diversas ramas.
- El derecho se leguleyiza porque la calidad delas sentencias ha bajado sensiblemente. No es sino comparar las de la Corte Constitucional que dejaron una huella inmensa ( con magistrados como Ciro Angarita, José Gregorio Hernández , Eduardo Cifuentes y muchos otros) con la textura intelectualoide de los magistrados electoreros o paseadores en cruceros, para encontrar la mayor raíz del problema.
- El derecho se leguleyiza porque a los medios y a sus periodistas mediocres ( no los rigurosos) les conviene cubrir procesos. Es más barato que tener periodistas investigadores como Mauricio Gómez, cuyos trabajos toman varios meses de rigurosa disciplina. Eso, desde luego, se releja en la manera, más cómoda pero más insulsa, de hacer periodismo , así como en la dependencia de las cúpulas.
- La leguleyización se mediatiza porque se basa en la justicia espectáculo que, a su vez, depende del caudillismo (el Procurador, el fiscal, la Contralora, los alcaldes, son Caudillos mediáticos o así los consideran los directores y carga ladrillos).
- La leguleyización mediática es entonces la manera más “in” de afrontar los debates públicos, con dependencia absoluta de la imagen, y gran desperdicio de la inteligencia jurídica en los laberintos creados por jurisleguleyos, casi todos litigantes.
- El leguleyismo asfixia los grandes valores y contenidos que son los que, en últimas, le dan solidez a la democracia. Identificar lo jurídico con lo ético y lo ético con lo político es una poco seria manera de catalogarnos como "felices".
- En el caso de la destitución del Alcalde Petro, el propio fallo del Procurador, la politización de la ética, adaptándola a la leguleyización, han dejado a un lado los valores fundamentales, como el derecho al voto.
- Pero a la vez, predomina el interés individual en la reacción de los petristas , justificando cualquier argumentación en favor de que Petro se quede, apelando a cualquier recurso, no por el derecho fundamental en si , sino para que demostrar quien puede más.
viernes, 10 de enero de 2014
INTELIGENCIAS Y PENDEJADAS VIALES
La campaña “inteligencia vial”, en buena
hora interpretada por Pirry, es hoy la mejor craneada
de todas cuantas se han
hecho para cambiar comportamientos ciudadanos.
Como la del conductor elegido, y la de “mi cuerpo es territorio seguro” ideada por Raquel Sofia Amaya, cuya
fundamentación teórica fue su tesis de grado de maestría [1]
, la “inteligencia vial” se
sale de los marcos de la moralina
publicitaria , uno de cuyos ejemplos
más desastrosos es aquello de “
hacemos las cosas con el alma” de
Bancolombia o la de Avianca, cuando intentaba convencernos de que seguía siendo colombiana.
En todo caso, la inteligencia vial hace el clic con el ciudadano conductor
recordándole que eso no se hace
sin la cantaleta habitual ( que o bien
nos sermonea, o bien nos
trata de convencer de que
somos los mejores, los más
educados, los más competitivos, los más
buenecitos) en contravía de la dura
realidad del irrespeto al otro o resultados como los de
PISA.
Además, en el caso dela “inteligencia vial, lo publicitario se ve gratificado en la realidad de ciudadano por la organización de los retornos por parte de la
Policía Nacional, bajo el liderazgo del
General Palomino. Es una demostración por lo
positivo de cómo lo publicitario no
tiene impactos reales en la
ciudadanía si no hay una especie de
compensación de otro tipo – en este caso la fluidez
del tráfico.
Sin embargo, los méritos del post-retorno (y
ojalá no suceda lo mismo en el pos conflicto) se ven minimizados por
realidades de comportamiento ciudadano
a las cuales las políticas viales
del gobierno deberían ponerle coto. Veamos
¿POLICÍAS
ACOSTADOS, O ABUSOS DEL SECTOR PRIVADO?
Los reductores de velocidad, comúnmente llamados
“policías acostados” que han proliferado en todas las vías principales son un ejemplo de cómo
lo que debería ser un
comportamiento ciudadano obligatorio (reducir
velocidad cuando se pasa frente a una
escuela o un sitio de
tránsito peatonal) es asumido de mala manera por el Estado.
Pero el asunto se pone peor cuando las
urbanizaciones de estrato seis
colocan esos reductores frente a sus
porterías, como es el caso concreto de la Vía a La Calera- Sopó.
Seguramente cada
colombiano encuentra ejemplos similares
en departamentos diferentes de Cundinamarca,
aunque parece ser el campeón en
esas materias, como también, en permitir
que las tractomulas destrocen
carreteras segundarias[2]
¿POR QUÉ NO HAY UN DÍA PARA VEHÍCULOS PESADOS Y OTRO
PARA POSRETORNANTES?
Otro ejemplo : Si
bien la operación retorno
ha contribuido a una mayor fluidez , no sucede lo mismo
en el pos retorno, cuando se mezclan
conductores frustrados que se vuelven
frenéticos con los
vehículos pesados .
En ejes viales, como
bien lo muestra el volante distribuido por
la Agencia Nacional de Infraestructura y el Fondo de Adaptación, los vehículos pesados se apoderan del carril de velocidad sin reacción aparente de los policías no costados.
Es una lástima entonces que
esa buena estrategia
comunicacional emanada del
Ministerio del Transporte se vea aminorada por pasividad ante abusos de lo privado sobre lo público, a costa de nuestras sufridas espaldas, que tienen que aguantar los sobresaltos.
[1] Título : Cómo construir estrategias de comunicación y educción para la movilización
social a partir de una estrategia de educomunicación denominada “mi cuerpo es
territorio seguro”, como una práctica real ( Maestría en Comunicación de la Universi8dad Javeriana , 2007), tesis dirigida por
Florence Thomas.
[2] Me
refiero al caso concreto por ser del altiplano cundiboyacense, pero todos los ciudadanos colombianos tendrán ejemplos similares.
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