jueves, 16 de abril de 2015

¿Cómo ven desde afuera nuestro posconflicto? (Notas tomadas por MTH)[1]


En buena hora,  el IEPRI de la Universidad  Nacional organizó este 14 y 15 de abril un  Seminario  sobre “Las dimensiones internacionales del posconflicto en  Colombia”. Y escribo en buena hora,  porque a  juzgar por las temáticas mediáticas  del momento (peleas entre  Santos y Procurador, entre Procurador  y Fiscal, entre magistrados y, salvo connotadas excepciones, personalismos en el Congreso   que tramita una  reforma  de equilibrio de poderes), la principal ocupación parece ser mirarnos el ombligo.
 
Si en vez de gastar en viajes a Panamá, salvo una que otra  excepción[2] -como la entrevista de Daniel Salgar-  si   los medios hubieran enviado a sus periodistas a asistir a ese seminario gratuito en la Biblioteca Nacional, otro serían- tal vez- los contenidos. ¡En fin! A continuación, un resumen personal  de lo que escuché en dos interesantes mañanas[3]:

Pontus Ohrstedt, coordinador residente del sistema de ONU para  Colombia:

“La Paz es  el DNA de la  ONU”.

  •  La ONU no va a asumir  el liderazgo de la paz en Colombia, porque  esto le corresponde al Estado  Colombiano. Tampoco se prevé intervención militar de la ONU a la  antigua usanza.
  • Con 23 agentes y  presencia  en 102 municipios, la  ONU  ha  realizado 27000 misiones  en Colombia.   Prioridades: Derechos Humanos y reducción de la pobreza.
  • En todas  sus actividades en Colombia, la ONU no busca  construcción  o reconstrucción del Estado, ni reemplazar al Estado, lo que debilitaría  los objetivos de la ONU,  sino  construir confianza.
  • Implementación del  posconflicto: Ohrstedt  prevé aumento de la conflictividad social. Se puede  pensar en una mediación  de la ONU. Hoy, a través de sus agentes, se han  constituido  como  facilitadores  y  garantes. Esto último, por ejemplo, en  la  mesa única  sobre el tema agrario.
  • La ONU ha participado  en  53 espacios de diálogo en 2014.
  •  Sugiere  que se sistematicen  aportes para no intervenir al último momento. Dejar el rol de bomberos  y  facilitar espacios de intervención.

María Elisa Berenguer, Embajadora del Brasil

foto MTH
“ Quien tiene que decir sí o no es Colombia"
En una excelente exposición, esta embajadora uno A enumeró el papel del Brasil, recalcando que su actividad siempre ha sido  por solicitud del gobierno colombiano.
  • Operaciones de rescate (discretas, agrego)  con mesa de negociaciones; políticas de inclusión social. 
  • Tres ejemplos de  cooperación brasilera: becas de posgrado, bancos de leche humana (ocho en el país), transferencia de tecnología. 
  • Desarrollo rural: seguridad alimentaria, agricultura familiar en Nariño y Antioquia. Por ejemplo: Compras garantizadas para meriendas escolares con apoyo de productores y escuelas.
  • Brasil ayuda en desminado desde 2006. 
  • Para la Embajadora, en términos generales  la institucionalidad suele estar dividida con barreras de exclusión. Solución: cruces y transversalidad de temas. La restitución implica rehacer el tejido social.
  • Posibilidad de una fuerza de Unasur  pero solo a petición del gobierno  colombiano.
  • Énfasis en responsabilidad social de las empresas brasileras.
      Transferir  capacidades es el objetivo final de toda cooperación, que debe  ser de  doble vía  entre cooperantes y  receptores, de los cuales  también  reciben los cooperantes.
   
      

Profesor David Garibay PHD,   Université  d´Auvergne
Conferencista principal, especializado en conflictos y negociaciones de paz en particular en  El Salvador, Guatemala y  Nicaragua. 

" Los posconflictos tienen dinámicas propias, diferentes del  proceso de negociación."

I- Observaciones generales sobre el proceso colombiano.

  • El conflicto centroamericano era  polarizado y eso se reflejó en  la negociación. En el  proceso de negociación   colombiano,  se observa diversidad de  posiciones.
  • El modelo de negociación colombiano es bastante largo; en otros procesos, no se discutían temas de posconflicto durante  la negociación, como  comisiones  de verdad., etc . En Colombia, los temas de víctimas , verdad,  participación política, son  debatidos
  • Algunas políticas públicas han sido  implementadas y debatidas. ( Ejemplo,  el punto  1 del acuerdo)
  • Cada caso es particular, lo que es importante tener en cuenta en toda comparación.
    • No son  comparables ni los conflictos, ni las  negociaciones.
    • En Centroamérica, la comunidad internacional  analizaba   el proceso de paz desde una perspectiva de Estados  fallidos,  lo que no es el caso en Colombia.
    • Desde entonces,  la ONU ha delimitado qué se entiende por conflicto armado y proceso de negociación;  son dos tiempos y temporalidades diferentes
    • El posconflicto puede analizarse desde dos  perspectivas.  Hay que   escoger entre  causas del conflicto o ¿término de negociación?
    • Término de negociación : cuando los  grupos armados  se  concentran  en  fuerza militar y recursos para mantener  la parte militar,  la negociación se centra  en desmilitarización y la dinámica es  militar. 
    •  Causas y razones del conflicto armado: Los  temas  de la negociación, como en    el caso colombiano, son diversos: garantía de representación electoral, reflexiones generales sobre democracias.
    • Cuando la negociación  se centra  en causas, el  “menú” es  más   fuerte en negociación  que en posconflicto, lo que hno deja de  ser  paradójico.
    • Es más difícil negociar cuando se piensa que hay un marco de democracia liberal  preexistente, lo que no sucede con regímenes  militares.


    3- En todos los procesos
      se parte  de la idea que  se debe  llegar a un punto de equilibro  en tres aspectos: 1-  Transición de guerra a paz  2- reformas institucionales y participación política 3- justicia verdad, reparación.
     El punto de equilibrio varía según el peso  que se le dé a cada cual.

    II-  comparación  en Centroamérica


    •  Nicaragua: las elecciones determinan caída del régimen contra.
    • Salvador. El Gobierno de  EU  apoya a la guerrilla;  el acuerdo de 1992  se basa  en empate militar; se toman  pocas medidas socioeconómicas.
    •  Guatemala: guerrilla debilitada,  masacres del gobierno militar. 
    Logros y  puntos comunes en los tres casos:

    •   Fin del conflicto armado y poca violencia política contra líderes, que son actores políticos.
    • El tema político es poco tratado en  la negociación, no es un punto tan importante como lo es hoy en Colombia.
    • Los actores están  mediados por la  guerra fría y las medidas de favorabilidad política no se negociaron en los tres países.
    •  En Salvador  y Nicaragua, los líderes políticos se mantuvieron en el tiempo :  el  Danielismo, en el poder nicaragüense;  y  el actual  Presidente de El  Salvador fue miembro del  Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional


    Acuerdos :

    • En Salvador, los acuerdos preven una  comisión de la verdad,, la  responsabilidad del ejército, las  responsabilidades individuales, y una ley de amnistía.
    • En Guatemala: dos comisiones de la verdad confirman lo que se sabía, no hubo persecuciones judiciales.
    •  Hubo programas de reinserción, pero no se contempló participación en el ejército  salvo en el caso  de El  Salvador 20% de ejército y 20% de fuerzas insurgentes  para una  policía especial.
    • los  reinsertados  eran de origen campesino pero no siempre campesinos. La reparación se pensó  con un enfoque “neoliberal”- con   créditos y gabelas.

    III- Contextos  diferentes:
    • el PIB de Colombia es casi  el doble de   el de El Salvador.
    • Comparación útil:
    • En todos los  países  hay desigualdad, violencia cotidiana, paz  pero no ausencia de violencia que  no es causa directa de conflicto (maras etc.)
    •  No hay causalidad entre pobreza y violencia, sino  que se da por  la  desintegración social, en especial en los  núcleos familiares.
    • Ausencia de memoria sobre  violencia, debilidad institucional, políticas de seguridad contra maras, dificultad de integración social. Se  recurre más a ejército y que  a policía.
     V- CONCLUSION
    •   Los posconflictos tienen dinámicas propias, diferentes del  proceso de negociación.
    •   La dejación de armas debe ser anterior a la  participación  en política. 
    •   La refrendación electoral de acuerdos no es frecuente  en los procesos de paz  en el mundo, aunque sí las reformas contenidas en ellos.
    •   En algunos casos,  como  Argelia, se sometió  a   elecciones  la  política de concordia civil, pero con el objetivo de  fortalecer el  gobierno.

     Nota  MTH:   el énfasis en  las normas  más  que en los contenidos,  el debate  sobre constituyente o referendo,  son  consecuencia de nuestro  leguleyismo y  nuestra preferencia por el formalismo en vez de lo sustancial.

    •   En las experiencia mundial, señala el profesor Garibay, no ha habido un solo modelo de justicia transicional. Todos los casos  obedecen a distintas circunstancias, aunque con  temas recurrentes:  quien hizo qué, cuales son las víctimas, habrá o no amnistía, y  a quien  se juzga. Si  no se resuelven  internamente estas temáticas,  tarde o temprano el  tema se  vuelve internacional.


    Profesor Miguel Barreto Henríquez  PhD, Portugal,Profesor asociado de la  Universidad Jorge Tadeo Lozano.

    “El posconflicto colombiano   traerá  más desafíos que el proceso de negociación”

     Aunque su tema    era  el de los laboratorios de paz,   hizo aportes interesantes en  el  análisis del proceso colombiano :
     
    el camino será largo  en el posconflicto
    • El impacto de los acuerdos será “profundamente limitado” : aparecerán causas subyacentes, se producirá transfiguración de la violencia ( en  Centroamérica,  ello se  reflejó en  más homicidios, y "guerra de esquinas". En  Colombia hay que deconstruir   el   “ eufemismo” de bandas criminales  ( se trata  de  nuevas generaciones delincuenciales , algunas con dinámicas diferentes).  
    •  
    • En  el proceso de construcción  de paz  y  desarme   hay que focalizarse  prioritariamente  en la población joven y masculina.
    •   En Centroamérica la situación de la mujer  guerrillera desmovilizada  siguió muy desigual en relación con  la del hombre, en cuanto a oficios y responsabilidades. 

    Laboratorios de paz: El profesor Barreto hizo un análisis de   los laboratorios cuyo origen se  remonta a 1995 con  el  Programa de Desarrollo y paz;  y    al rechazar la Unión  Europea  el Plan  Colombia,  la UE le apuesta a los  laboratorios de paz,  término acuñado por  el  embajador de Francia  dela época, en busca de otros caminos  y espacios sociales. Un  líder indudable  fue el  Jesuita Francisco   De Roux,  pero  también - recalca  el expositor-  porque  era connotado economista y académico.
      
    ¿Cuáles son hoy  esos otros caminos?  El profesor Barreto señala:   

    1-  Colombia es un país de regiones y el posconflicto  debe  hacerse desde las regiones. 

    2- La metodología debe  ser  participativa de comunidades.

    3- Las dinámicas deben basarse  en  el desarrollo humano.

    4-  Los  llamados laboratorios de paz  han actuado en medio del conflicto armado y esta es una experiencia   valiosa.

    5-  Los medios “sub visibilizan” las  Bacrim, y “sobre-visibilizan”  las  Farc. Debe haber  más  cubrmiento de lo que son  los grupos delincuenciales.

    Lecciones que aportan los Laboratorios de la paz:

    •  En los modelos de intervención en lo rural,  la variable territorial es  fundamental y  prioritaria.
    • Los modelos  deben ser integrales como lo fue  pensada la  iniciativa de Laboratorios de paz.
    •   La construcción de desarrollo   implica   proyecciones de vidas individuales -Se deben crear   plataformas de inclusión de grupos sociales marginados, como  por ejemplo: los jóvenes y hombres,  para evitar el riesgo  de la centroamericanización del posconflicto  como  reemplazo de la violencia  armada. 
    •  
    • Se debe   generar una  cultura de paz  que  abarque a toda la sociedad y se  base  en relaciones interpersonales
    • Subsistirán las estructuras del narcotráfico  y se sentirá  el impacto de los TLC  con la Unión Europea y otros.   
    •  La unión Europea respaldará  iniciativas como los laboratorios de paz. 
    •  La pedagogía de la paz tendrá  que  incluir  recursos de tributación, desarrollo de capacidades de mediación,  formar nuevas  mentalidades   e los militares,  que a veces se remontan a  épocas dela guerra fría   pensar en la transición de las FARC de activismo  militar al político.“No fotocopiar modelos”: se deben construir  políticas públicas a la colombiana. 
    • El liderazgo gubernamental  deberá  ser asumido   por  la Agencia de cooperación internacional  y el   ministerio  de posconflicto.
    •  Tanto la cooperación   internacional como  la  academia deberán  analizar distorsiones estructurales  como minería ilegal pues se observa un aumento del 20%  en cultivos en  Nariño, Putumayo Norte de Santander.
    •   El narcotráfico va continuar en Nariño Cauca y Putumayo. 

    Otras  conclusiones de participantes:

    • Angélica Rettberg, departamento de Ciencia Política dela Universidad delos Andes

     Las reflexiones académicas  de  Angélica Rettberg    sobre  el tema  pueden consultarse en  
    http://sextante.uniandes.edu.co/index.php/ejemplares/sextante-5/horizontes/construccion-de-paz-algunas-lecciones.

    •        Actuar durante  el posconflicto  no solo en lo  rural sino en lo  urbano.
    •        Reafirmar  relaciones   con Ecuador y Venezuela (hay 220000 refugiados  colombianos en Venezuela)  y mantener  "frontera viva" en regiones limítrofes apartadas..
    •       El reto es generar confianza
    •      “Desideologizar”  relaciones en el posconlicto

    Carlos Sandoval,   profesor del IEPRI y moderador,   señaló como otras conclusiones:
    •       Necesidad de transversalidad  en el  diseño institucional para el país,
    •       Coordinación de  actuaciones estatales 
    •     Mejorar la manera como se transmite la información a la ciudadania
    •     Las FARC han entendido que si no se sube en este   bus para un acuerdo, no lo hará militarmente. Y para el Gobierno , la  paz es un tema de primera necesidad.
    •   Partir de la  hipótesis  según  la cual   probablemente  miembros  de  las FARC no van a ser elegidos de inmediato.

    Sugerencias generales  para  la Academia:

    •  Debe  actuar a largo plazo  y no coyunturalmente  sobre  el proceso de paz  y  el  posconflicto.
    • Fomentar el debate público.
    • Hacer el seguimiento metódico a formulación de políticas.
    •   Los estudios comparados son  fundamentales, partiendo de la base que cada caso es único.
    •   El conflicto armado y el  social van a seguir  en el pos conflicto.
    •   Hay que diferenciar el conflicto armado del  social.
    •   Dar recursos  focalizados en regiones fronteras. 
    •   Actuar  pedagógicamente  contra la intolerancia social.
    •   ¿Cómo se van a detectar los límites  entre víctimas y victimarios? (Prof.  Barreto).
    • ¿Con quién me reconcilio si no he hecho nada? Decía  en Bogotá  una "abuela  de mayo" Argentina.  No exagerar con  el uso de palabras generalizadoras.
    • Determinar inclusión  y  rol de los jefes.
    • -En caso  de elecciones en que participen políticamente los grupos armados: ¿votarán por ellos? Eso no pasa en general   porque  las  propias dinámicas muestran diferencias   entre transformación  (ejemplo M-19).

    Se  trata, según  la frase  de Boaventura da Souza Santos, citada por el profesor Barreto,  de  “democratización de la democracia”.

     Y agrego : 
    Si las FARC se suben al  bus,  bien; si no, pues ...



    [1]
    [2] http://bit.ly/1If2Ju3 entrevista de Daniel Salgar  en El espectador
    [3]     Reproduzco,  en lo posible  la versión oral  de los participantes, a quienes solicito de  antemano   aclaraciones  sobre inexactitudes.   Como éste es un resumen  personal,  solo   refleja las intervenciones que  escuché y no el total  de ellas, en  una escogencia  bastante arbitraria, pero  priorizando a los profesores extranjeros,  que no viven en Colombia.  Quienes  quieran hacer llegar  sus intervenciones  a este  blog,  serán difundidas.

    jueves, 9 de abril de 2015

    Los diez mandamientos para los otros creyentes


    ©MTH obra y foto






    Así como los diez mandamientos    recibidos  por Moisés  fueron un marco ético  de  Occidente,  así también  hoy  en día,  teniendo en cuenta que  la conducta de  una  buena cantidad  de  seres humanos   no  está  regida  por  la religión o la ideología,  valdría la pena  proponer  los mandamientos de la ética  ciudadana 

    Podrían formularse así :


    I. Creer que se deben respetar todas las religiones, ideologías  y creencias del mundo, aunque no se compartan.

    II. creer en la buena fe en la búsqueda de la verdad, más que en la verdad misma;
     en la  buena fe de los católicos,  los musulmanes, los judíos, los   ateos, los zen, los yogas y  todos los que buscan trascendencia individual  y  temporal de  la  humanidad, aunque no crean en la vida después de la muerte.

    III- creer en la responsabilidad  del ser humano  frente a sus semejantes más que en el miedo a pecar.

    IV- creer  en la  necesidad  de convivencia  de los seres humanos  más que en el temor de los  dioses, de  dios, o de  sus castigos.

    V. pensar que  dios no existe  no es lo mismo que pensar que cuando morimos  nos transformamos  en energía  o que  lo que algunos llaman  dios no puede nada por  nosotros.

    VI. creer que los rituales son formas externas de las creencias, y  que, por lo mismo, merecen respeto aunque no se compartan.

    VII- creer  que ninguna cultura  es más  sana que la otra  y   no aceptar que unas  se supediten a las otras.

    VIII.  Creer  que  en todas las religiones hay gente buena y gente mala, pero  que ni la bondad  ni la maldad  son estados  permanentes del ser humano

    iX. creer  que  en todos  los  aspectos del poder terrenal  hay  crisis   y resurgimientos,   como también,   avances y corrupción en las cúpulas

    X.creer que los fundamentalismos son ofensas a las propias religiones o ideologías  que  los fundamentalistas  Pretenden defender.

    miércoles, 1 de abril de 2015

    De opinión “columna” a periodismo interpretativo


    Las palabras son cántaros vacíos que se llenan con diversos ingredientes, además de los líquidos. Entre más diluidos los ingredientes en el cántaro, menos consensos sobre el sentido de las palabras.
     
    Eso ha sucedido en nuestro país con palabras como ‘paz’ y ‘diálogo’. También, con la ‘opinión’, cuyo sentido ha tenido muchos ingredientes, según los intereses y las épocas en el transcurso de estos 70 años del CPB. Reflejan nuestras herencias históricas, los vaivenes del periodismo, así como sus relaciones con los antes llamados lectores, oyentes, televidentes, receptores, y, hoy más que todo, usuarios, gracias –en parte– a Internet.

    De panfletario para expresar ideas –sobre todo políticas– y convencer al ‘pueblo’, se pasa a un periodismo de columna y pedestal, con sitio específico en el periódico; así lo narra Maryluz Vallejo en su libro A plomo herido en el capítulo titulado Las voces cantantes y disonantes del periodismo de opinión. Además de dar libre curso a lo que se piensa y se siente, tiene la misión de ilustrar a quienes son antipáticamente definidos como ‘masas’. Surge a caballo entre los siglos XIX y XX, cuando los medios se convierten en industria. Poco a poco aparece también entre los intelectuales y periodistas la necesidad de organizarse para defender sus derechos, y para ejercer el otro aspecto esencial de la opinión: el debate, el intercambio de ideas y de posiciones. 

    Cuando se funda el CPB, columnistas notorios entienden la necesidad de unirse, aún los hoy no suficientemente mencionados como Emilia Pardo Umaña, cuyo estilo describe Myriam Bautista a través de una biografía próxima a publicarse en el año 2015: “… era una de las columnistas con mayor prestigio en la fría y provinciana Bogotá. Ya había creado el Círculo de Reporteros Gráficos y hacía parte de su Junta Directiva, hecho extraño y paradójico porque ella no fue fotógrafa. De las primeras mujeres que ingresó a una sala de redacción en los periódicos El Siglo, El Tiempo y el Espectador, pero no a hacer la crónica social sino como columnista y cronista… escribía sobre literatura, viajes, teatro, actualidad y política; su lenguaje era sencillo, lo que la hacía muy popular. Fue, también cronista taurina, lo cual, como hoy, era exótico, porque se piensa que solo los hombres saben del tema”. 

    “Columnas”: ¿macizas?

    Todavía hoy, la mayoría de quienes escriben habitualmente en las páginas editoriales mantienen una relación estática con sus lectores, característica del periodismo de pedestal bien reflejada en dos palabras macizas: columna, columnista. No han logrado una interactividad con sus “comentaristas-lectores”, muy pocos de los cuales aceptan el reto de construir debate y se quedan en el terreno de la alabanza o el improperio. 

    Estos 70 años han marcado, sin embargo, la evolución de dos diferencias cada vez más notorias. La primera: las páginas editoriales son conquistadas poco a poco y con gratuidad –es decir que no esperan recibir pago por lo que escriben– por políticos en trance electoral, funcionarios que defienden lo que hacen, literatos que quieren transmitir lo que piensan, expertos que buscan salir de sus círculos cerrados para explicar su ciencia y, cada vez menos, por periodistas –de opinión o no– que ejerzan su oficio en otras secciones o medios. No ha prosperado lo que existe en otros países, es decir, los columnistas syndicated, por lo general escritores, que amplían su espectro de seguidores en un mundo globalizado. En cambio, los medios tradicionales insertan periódicos extranjeros como paquetes, que incluyen a columnistas de cuyo nombre nadie se acuerda. 

    A la vez, otros desarrollos de los medios escritos han sido más positivos para el periodismo colombiano: el llamado periodismo de interpretación ha diluido la tradicional separación entre dos compartimentos antes estancos: editoriales (para opinión) y noticia (para información). Así se ha fortalecido al periodismo profesional como respuesta al reto de las posibilidades ofrecidas al ciudadano por la inmediatez tecnológica, la cual que le permite transmitir instantáneamente lo que sucede y opinar –casi siempre emocionalmente– sobre lo que ocurre. 

    A diferencia de los años cuarenta y cincuenta, además de la manera como se escribe, sobresale ahora la capacidad analítica y de transmitir conocimiento, antes proscrita con un criterio aséptico de lo que era supuestamente la noticia: debía limitarse a los hechos y ser ‘objetiva’, cuando todos sabemos que la objetividad no existe, pero, en cambio, sí los valores periodísticos de equilibrio y búsqueda de buena fe de la verdad, en medio de una maraña de verdades interesadas. 

    De todas maneras, la opinión del periodista o la expresada en los medios escritos –bien sea a través de la tradicional columna, de artículos de análisis de la noticia, o transmitida por los medios digitales– tiene y tendrá que aceptar el reto de la calidad. En particular, salirse de las ideas generales y del ‘yo’ pedestal para educar y analizar. ¿Por qué? Porque hoy no se valora tanto la expresión exaltada de las ideas.

    Uno de los ingredientes de ‘la opinión’ ha sido poco elaborado en estos 70 años. En Colombia se le ha dado mayor importancia al estilo y al contenido (este último, solo un aspecto del derecho humano fundamental) y no a su otro componente, todavía más esencial para la construcción de democracia: el debate público que suscita esa información. 

    De nada le sirve a una sociedad o a un país la opinión cuando no se comunica y no se confronta con las demás. Como bien lo ha expresado Amartya Sen, a quien cito en el libro de mi autoría “¿Acallar la opinión? Cuatro Araújos versus Alfredo Molano”, la democracia no es solo instituciones sólidas o procesos electorales válidos, es también “razón pública”; es decir, el intercambio de enfoques y posiciones sobre las bases de un “compromiso con la mente abierta” y luego, el consenso que sólo se obtiene mediante el debate público de las ideas individuales. Por cierto, un debate público, insiste el Nobel de Economía, no es solo privilegio de la fugaz democracia ateniense (150 años), sino que históricamente aparece como una necesidad social también en países como India y Japón.

    De debate analítico a debate espectáculo
    Si Internet ha liberado al usuario –sobre todo al de las nuevas generaciones– de depender del columnista como principal fuente de opinión, otros desarrollos, como la preponderancia cada vez mayor de las encuestas en los medios, han debilitado el ejercicio del periodismo llamado ‘de opinión’ y que prefiero llamar analítico. ¿Por qué? 

    Las encuestas, que muchas veces son solo sondeos no representativos (ejemplo: ‘participe’ de CM&), reemplazan la posibilidad de debatir lo que somos y hacemos los colombianos. El debate se recorta con la medición estadística, y dentro de esta, debido a la formulación de preguntas reduccionistas de opinión; por ejemplo, ‘¿si las elecciones fueran hoy, por quién votaría?’, ‘¿cómo califica la gestión de zutano o mengano?’, ¿qué credibilidad tiene para usted tal o cual institución?’. Las consecuencias son perversas para cierto periodismo, que se basa en esas mediciones de opinión como base de su ejercicio y desestima la importancia de las fuentes primarias; un periodismo que acepta sin beneficio de investigación términos hoy académicamente superados como ‘izquierda’ y ‘derecha’, que dan una idea distorsionada de lo que piensan los colombianos y luego se asumen como una ‘verdad’ (www.mariatherran46.blogspot.com )

    Pero la principal incidencia en el desarrollo imperfecto de la opinión periodística ha sido aportada por la manera en que los principales programas de opinión, tanto televisivos como radiales, entienden el debate: bajo las lógicas de confrontación emocional de las cúpulas, casi siempre los mismos invitados al ‘discusión’. La influencia de lo auditivo y lo visual en la construcción de opinión en estos 70 años ha sufrido una progresión geométrica. Hoy, algunos ‘modelos’ en ese sentido, por lo menos a la fecha en que esto se escribe, son La hora veinte de Caracol Radio, las emisoras radiales para jóvenes y las mal llamadas ‘mesas’ de trabajo de RCN y Caracol. Hay excepciones, desde luego, por cierto aportadas en radio por medios públicos cono Unanálisis y Radio Señal Colombia, o en canales públicos de televisión nacional y regional por franjas de opinión en horario triple A. Sin embargo, la concentración oligopólica de los medios en grupos económicos refuerza, con sus lógicas comerciales, el espectáculo de la confrontación, volviéndolo más ‘necesario’ que la discreta y paciente investigación. 

    ¿Conclusión?

    Los conceptos de opinión y de periodismo han cambiado mucho en 70 años. Necesitan repensar –expresión usada por el CPB en su libro en conjunto con la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Repensando al periodismo en Colombia (septiembre de 2003)– el contenido de las palabras que los definen y, por lo tanto, de los ingredientes que requieren para ser alimentos nutritivos y saludables de la conciencia colectiva de los colombianos y de la percepción de lo que realmente nos sucede.

    (Artículo publicado en el libro conmemorativo de los 70 años  del Círculo de Periodistas de Bogotá, marzo 2015)