jueves, 7 de febrero de 2019

¿SE ACABA EL PAPEL? PERO...Y EL PERIODISMO?



Foto MTH
Ni tanto que  queme el papel, ni tan poco  que no alumbre  el periodismo. Porque las  circunstancias  llevan a pensar que en un caso como  en el otro, hay un punto en común, del que no escapa el periodismo colombiano: se están volviendo desuetos, por circunstancias que van mas allá de  sus  estrategias. Y algunas empresas  tienen el  sindrome  del whishfull thinking.


En el caso del  papel, su prevista desaparición en los medios obedece a muchas causas. La principal, aunque Trump no lo crea, es el cambio climático producido por el ser humano, que también va acabando  con los bosques.  Y ni modo de reemplazarlo por plástico o  similares.

Lo digital es  una  solución inevitable, como las tecnologías en el pasado también han sido   solución inevitable y como la inteligencia artificial lo será a pesar de la pérdida en  humanidad,  que  todavía es un tema de ciencia ficción.

En el aquí y en el ahora,  es decir, en la realidad de los medios de comunicación y  del periodismo, tanto en  Colombia como en el resto del mundo,   lo que se preveía  como irreversible  está  sucediendo. Algunas   empresas  y periodistas se  están  preparando, más o menos  bien; otros surgirán,  y  los demás  se  hundirán  sin remedio.  Eso no quiere  decir  que se  acabe el mundo pero  que los rezagados, rezagados se quedan.


En ese sentido  muy recomendado el artículo de Guillermo Franco, publicado en La  República. Es uno de  los colombianos que más ha estudiado y trabajado  en la práctica el tema  de   medios digitales, y su título es  sintomático : “La credibilidad es el mejor modelo de negocio de medios”.     Así   le sucedió  al Washington Post, antes y después de pasarse al  mundo  digital, antes y   después de ser comprado por Bezos (y no por   Gilinsky)   https://bit.ly/2RGIe3B

Sin duda, la  credibilidad  en los medios de comunicación  no  surge  de la nada,  del autobombo o de los egos alborotados. 
Tampoco depende de cualquier dinero que se le inyecte, como lo cree la delfina de Semana. Depende del periodismo que se haga  a través de los medios, cada  vez  más como un equipo interdisciplinario, cada vez  menos con superestrellas reencauchadas.

¿Estamos en las mismas que el  Washington Post o el New York Times?   A mi modo de  ver,  en Colombia,  desde el enfoque  empresarial,  el tema de  la credibilidad, con escasas  excepciones  : Noticias 1,  Los Informantes de Caracol, uno que otro  programa  de  investigación periodística y, por supuesto periodistas jóvenes o viejos, fáciles de detectar en la montonera porque hacen bien su trabajo. Pero  el empresariado  mediático, en general, no asocia al periodismo como un plus en negocio,  sino a foros, arandelas,  publicidad, autobombo.

Si se asociara al periodismo,  las empresas le apostarían, además de lo digital, al  periodismo y a los  contenidos. Le  pagarían mucho más a los reporteros y  les  darían mucho más tiempo  a los de planta para investigar en TODOS los temas. En  los programas de radio de las mañanas, no se dependería tanto de  las carretudas  “mesas de trabajo” que muchas veces  se limitan a reciclar la prensa  escrita. Los reporteros, que casi nunca se mencionan,    tendrían la motivación para hacer  mejor  su trabajo en vez de ser rebaños  con micrófono detrás de los mismos con las mismas. En los noticieros de  TV,  no se dependería tanto de  los videos de la policía, ni   se  sacaría   a las  presentadoras estilo  la linda Piñeres  que le inscrustran propaganda  (bien paga) a sus notas  como si fuera  información. Tampoco se inflaría  a  periodistas  de chismecitos  (1,2 y 3, los secretos de Darcy) y no se permitiría que las presentadoras anuncien crema Ponds para sus arrugas.  En cambio, en vez de  mancillar de esa manera  a  los informativos,  se les daría a ellas   programas  separados   en los que podrían lucir todas  sus galas.
        
Si los dueños de los medios  colombianos fueran mas inteligentes, en vez de copiarse   “noticias”   gringas  sobre actores famosos  y  formatos  bocadillo; si  en vez de reproducir ese diamante que fué   Betty la fea,  financiarían muchos más realizadores  jóvenes estilo Gaitán y  periodistas estilo Mauricio Gómez…

Pero si  el periodismo   quiere  sobrevivir a su propia mediocridad, como ya  se escribió acá,  está en  mora de  convertirse en “CIP”  ( comunicación interactiva  profesional) para seguirle el ritmo  al sentido de lo  digital , para  recuperar  contextos  y   dejar  el facilismo de las  entrevistas , que son la manera  cómoda de adentrarse en los  temas , desestimulando a los primíparos al adoptar el esquema  caudillista y vitrinero de la política colombiana.

 En cuanto a los primíparos,  recuerden que   su credibilidad se construye  más por esfuerzo que por velocidad; más  por   rebeldía que por miedo a decir “no”;  más   por audacia que por conformismo; más por lecturas  que alimenten  la imagen que por inmediatez.




JUAN GOSSAIN, RECOMENDADO


Me  alegro, de veras,  por todos los  artículos y notas  que han salido  con motivo  del séptimo piso de Juan Gossaín.

Como me alegraron y sorprendieron tanto su  sencillez como sus  primeros  escritos  en El Espectador  enviados    desde una   población con nombre  mágicamente real: San Bernardo del Viento. 

Tanto como me alegra ahora comprobar la perdurable sencillez y el  insaciable deleite por las  palabras  de  ese ser,  humanista integral,  que  supo no  dejarse tragar por la radio. 

 Y MUY MERECIDO CPB A CECILIA OROZCO



Cecilia Orozco representa  al periodismo completo, no solo por su excelente  dirección de  Noticias Uno  y la valentía que ello implica. Es   una excelente y minuciosa    entrevistadora que prepara  su tema, y sobresale  como  investigadora y escritora.  


Orozco y  Gossaín son modelos perdurables para las nuevas generaciones.

Ojalá los todavía primíparos de lo digital  encuentren en Gossaín y Orozco la inspiración  para no dejarse tragar por el espejismo y la inmediatez  del presente.

EL CPB  sigue siendo el premio de mayor credibilidad  en la valoración del trabajo colombiano. Incluye categorías   subvaloradas, como la  de corresponsales , tesis de grado y bibliográfica.



                                         

jueves, 31 de enero de 2019

¿Qué significa la compra del 50% de Semana?





 ¿Qué ha cambiado desde que el Grupo Sarmiento Angulo compró el Diario El Tiempo, o desde que ESC contó la escueta historia de cómo fue la venta? 

 De primeras, sin  mucho escarbar, las impresiones varían: para algunos, el diario se ha modernizado;  hay nuevos y excelentes  artículos  en secciones como “A fondo” y “Estilo”,  con personas de talla mundial, o periodistas  y académicos,  lo  que le da aire más allá de los atosigantes, es decir, nuestros pequeños, eternos y  mezquinos temas de peleadera política.

En general -concluyen-, se ha respetado la independencia del periodismo.  La sección cultural es de verdad verdad para los jóvenes -lo cual significa más imagen y menos texto de lectura en un país que no lee- en vez de  los antes aburridores ladrillos de viejitos cansones por lo estudiosos.   Dirán los de más allá: siguen cansonas las páginas editoriales, en las que abundan funcionarios que se sienten periodistas y escasean los intelectuales que quisieran escribir con enfoques diferentes. También dirán otros que buenos periodistas como los de la sección de Justicia y de la unidad investigativa, tienen – supongo – que luchar para que no conviertan sus textos en bocadillos.

Para otros más,  el diario de Sarmiento Angulo ha sido cuidadoso en cubrir temas espinosos para el Grupo como la Ruta del Sol y sus añadidos; se informa sobre el amado fiscal NHM de una  manera muy  desapegada, aunque  fiel;  Sarmiento padre no aparece sino en fotos  de la página social con su encantadora esposa y Sarmiento  hijo solo ha aparecido  en una entrevista  de María Isabel  Rueda con preguntas que  fueron  las que uno quería hacer. Por cierto -analizarán algunos- con respuestas no siempre tan específicas como para aceptar a priori   lo que después otros medios, como Noticias Uno y Semana, ampliaron.

 Dicho de otro modo, las percepciones sobre el distinto Tiempo de Sarmiento Angulo abundan como en botica. Eso sería un buen punto de partida para los periodistas, jóvenes  o no, pero  todo caso minuciosos,  como sucedió con  Prisa y  su angelical  El País. También, una oportunidad para los académicos y las Universidades  si quisieran explorar  el tema sistemáticamente, y siempre y  cuando sus Rectores (como  el ahora  Ministro de Comercio Exterior) o las  maestrías  de alianzas  con  los medios de comunicación ( léase  Semana y  RCN)[1]no se utilizaran como  buen trampolín o vitrina de credibilidad, sino   para la formación de grupos de investigación de alta calidad.

¿Qué va a cambiar cuando se perfeccione la compra del 50% de Semana,  anunciada de manera muy diplomática por su director Alejandro Santos, entrevistado muy sagazmente por  Yolanda Ruiz y Maria Elvira Samper?.

 Sobre la mesa, varios  factores se han puesto en favor y, a decir verdad, muy pocos en contra.   Que Semana necesita financiación para la época digital, en la que, nos anuncian,  pretende ser espectacular.  Que para eso se estudiaron varias propuestas. Que  se escogió al Grupo Gilinski porque sus inversiones son  en el extranjero ( ¿se habrá olvidado  tan pronto, en un país sin memoria,  su pasado colombiano?).

Sin embargo,  las perspectivas no son  tan prometedoras; ni sobra preguntar cómo se prepara para el futuro.

En realidad, pongo el tema   sobre la mesa, como he expuesto inquietudes sobre el tema  en este blog  o en varias conferencias. La conversión de  Semana  en grupo económico  es una hazaña de Felipe Lopez , que por cierto aclaro,   es mucho mas respetuoso del periodismo que  Sarmiento y  tan respetuoso como el  Grupo  Santo Domingo con el Espectador ( por eso  Semana tiene   a  Alejandro Santos de  Director), pero visceralmente empresarios.

Un ejemplo: en los últimos años, para mitigar la evidente crisis, una respuesta “empresarial” de Semana ha sido la  proliferación de  separatas insulsas y de un propagandismo disfrazado de “ como tiene de cosas bellas Colombia”,  que nada  de periodístico es , con muy bonitas fotos, pocos lectores. Revistas de satín, que nos han ido pintando el país de turismo  o de “innovación” que nos  gustaría ser. Tampoco me refiero, por supuesto, a  Soho, Jet Set y Dinero,   que tienen  sus públicos especificos,  o a separatas  efímeras y escasas sobre educación,  o medio  ambiente, y ni siquiera a los  mal resumidos y analizados Foros. Me refiero a los contratados con   departamentos, o temáticas como energía y carbón, que son vitrina “periodística” de  empresas, etc.etc.,  que confunden  la ficción o  el “wishful thinking” con lo real.

Publicaciones   que reencauchan económicamente pero minimizan,   con el criterio de “paquete” , la importancia  de  la Revista Semana, quizás la única, si no la primera, que  mantiene un ritmo  constante, aunque decreciente, de investigación.

Ahora, se  promete  - percibo que a regañadientes en los  periodistas por convicción y misión- un  futuro prometedor.   No lo veo tanto,  por dos razones :  que el Salvador vaya a ser el  Grupo Gilinski  que, como todo Grupo - incluido el  encartado Santo Domingo-  tiene  prioridades distintas  de los contenidos, sean   digitales o no.

Porque en el mundo mediático en el que la ficción se confunde con lo real, una cosa es la impajaritable  conversión  total de  medio escrito mal llamado prensa  a digital,  es decir,    al mundo cibernautico sin papel,  pero otra cosa  es  la  financiación de ese esfuerzo.

Razón de más para no alegrarse tanto con la noticia envuelta en papel de regalo. Para analizar cúal será la composición de las Juntas  directivas y, sobre todo, lo que  pida su  Presidente o  mensajero del  respectivo  grupo. Razón de más, sobre todo,  para esperar especial vigilancia de la  Superintendencia en materia de competencia.


Foto de  artículo en Portafolio
¿Sobra preguntar por qué? 

No creo. Porque a pesar de las  precauciones que, de buena fe,  tomen los periodistas, medios en  manos de cuatro o cincogrupos económicos tienen mayor poder. Porque  la  uniformidad  en las  noticias (es decir, el producto) tiene  que  ver  con la libre competencia. Porque los  contenidos no son tan solo contenidos de fábrica, sino producto de la  creatividad humana. Por el  embuchado de la ley TIC  y, en fin, porque son muchos los temas que no pueden quedar entre el tintero. Perdón, que deben circular por las redes.

(Próxima semana: El periodismo colombiano en su día y en su momento)






[1] Aclaro que  fui docente en la maestría de la Universidad del Rosario y Semana, ahora + RCN ,  desde sus comienzos. Y luego,    bajo la   coordinación de un muy notable  académico,  PHD de la Universidad de Torino,  Alvaro Duque. Tomé la decisión de retirarme  después  de una larga conversación con  dos alumnos de la misma,   en el paradero de  un bus,   en la que me plantearon   a corazón abierto sus frustraciones como estudiantes.  Al retirarme, pedí cita  al  decano  dr. Patarroyo y expliqué los motivos de mi preocupación; Llamé varias veces a Alejandro Santos,   a quien también admiro, pero  nunca respondió mis llamadas.   


lunes, 21 de enero de 2019

¿COMPARTE USTED DIEZ PROPÓSITOS DE ENMIENDA DE LOS COLOMBIANOS PARA EL 2019?


(foto MTH ) VER MÁS ALLÁ




DESEÁNDOLES UN  UN  AÑO 2019 QUE  POR LO MENOS  CUMPLA SUS EXPECTATIVAS INDIVIDUALES Y COLECTIVAS,  LOS INVITO, COMO  COLOMBIANOS A:










Superar las expresiones  de dolor  por  las víctimas de  atentados terroristas o asesinatos,  válidas pero que se estancan después de marchas de indignación  y camisetas. Por lo tanto, ser mas propositivos  y sobre todo, mas consecuentes con el voto en las próximas  elecciones de mitaca.

Evitar, sobre todo en redes sociales, pero también en las marchas  y en otros escenarios,  la mezquina  peleadera  sobre  quien marchó  más y para qué;  sobre qué  medio de comunicación  propició mejor  las manifestaciones de cultura  ciudadana como si fuera la  venta de un producto;  las intolerancias  respecto de qué camiseta dice qué y  cómo  “pelar” el que no las  usa  como uno  quisiera que  las usara.


 Rehuir generalizaciones  polarizadoras como  “todo el Congreso  es corrupto”  y hablar  de  “los políticos” como si todos  fueran iguales.  Comprender que  las instituciones  pierden  credibilidad  cuando  se  refiere a ellas   sin tener  en  cuenta que quienes las degradan y corrompen son seres humanos  de  carne y hueso,  que tienen nombre propio.

 Aceptar  que lo mas importante no son  las arandelas de la política  sino  partir de  “LO” político. Eso implica no opinar en  función de quien lo dice,  sino   profundizar, estudiar, enterarse  más sobre temas  concretos como  la  salud,  en vez de “pontificar emocionalmente”. Y  tener claros  ciertos principios básicos como que Gobierno   es diferente de Estado y que si  se firman  compromisos de Estado, no los puede  desconocer abruptamente  el Gobierno de Turno.  Cuestión de Fair Play, dirían los  Ingleses.

 No aceptar  que  tuiteros  incendiarios como  el ex  Presidente  Uribe  sólo  pongan  el espejo  retrovisor  selectivamente,  sin acordarse de  su fracaso con el paramilitarismo, e ignoren a los  líderes  sociales  asesinados  este año. No  aceptar que ex Presidentes que  buscar reencaucharse como Ernesto  Samper  metan la cucharada. Lo único  que hacen unos y otros  es solo enredar la pita.

 No hacer presencia  ruidosa en los  escenarios de conflicto  como un Álvaro Leyva  que  siempre aparece a dar  declaraciones sobre la necesidad de diálogo pero cuyo conocimiento  y untadas de realidad no van mas allá de sus buenos oficios.

Asumir, en relación con lo anterior, una  posición mas  rigurosa por parte del periodismo y de los opinadores de las  redes sociales, que  empezaron a  hacer correr un malicioso  rumor  según el cual  la  Senadora  Guerra era la gestora de un  complot  ambiguo .  Empeñarse en  “demostrar “que nada  de lo  que Dijo el fiscal era  cierto  sin demostrarlo y  tan solo por animadversión  contra el citado  funcionario. En cambio  demostrar como lo hizo  Noticias Uno con el minucioso  análisis  de los videos  del atentado que lo que  hubo  fue un inaceptable  descuido  en la  seguridad  en una puerta de acceso  a la Escuela y una  reacción tardía al  atropellado ingreso de la camioneta.

No quedarse  en el detalle , magnificando un protocolo que por cierto cadi nadie ha leído,  creer que  en el caso colombiano existe un “derecho a la guerra” p   pontificar sobre  temas de  derecho internacional sin conocimiento de las  normas existentes  entre naciones  o provenientes de tardados internacionales suscritos por  Colombia.

Obra y foto MTH
No referirse en términos   ambiguos  como aquello de "la paz" y de la "guerra", sino aterrizarlos a los compromisos  de convivencia que cada  colombiano  adquiere  por el solo hecho de serlo.

Comprometerse, en fin, a  refrenar los egos alborotados,  la obsesión por chivas inexistentes  en una era de  redes  sociales, las manipulaciones de la realidad de acuerdo con sus  propias convicciones-

NOTA:   si  los comparten o  comparten solo  algunos compromisos, favor   reenviarlos por las redes sociales  o  entre  el núcleo de   sus  conocidos. Si no los comparten,  les  suplico que no me insulten.